Iglesia de Santa María la Mayor

Edificios Religiosos Monumentos

Levantada sobre un antiguo templo de hechura románica de hacia 1270, del que se conserva únicamente la torre oriental —Torre Julia— y la cabecera, con influencias ya cistercienses constatables en su recorrido hemipoligonal y absidiolas rectas, la iglesia parroquial de Santa María La Mayor ha sido a lo largo de sus más de setecientos años de historia el edificio religioso más importante de las Tierras de Trujillo y, de algún modo, el segundo en importancia de toda la Diócesis de Plasencia, tras de la Santa Iglesia Catedral, a cuya imagen y semejanza se edificó aquél.

Terminada la caja de las naves en el siglo XIV, que fue añadida a la ya citada cabecera en sustitución de otra de menor entidad, el edificio quedó configurado como un Salón Escalonado o Psudobasílica —nave central más elevada que las laterales y sin claristorio. A comienzos del siglo XVI, varios maestros de cantería de origen vascongado y trasmerano ejecutan las nuevas bóvedas de la naves, de crucería con ligaduras y combados, que sustituyen las primitivas de tipo angevino con plementería en vuelta redonda.
Hacia 1540, el maestro Sancho de Cabrera Solís dirige los trabajos de construcción del coro, de sintaxis todavía gótica aunque revestido de un telón ornamental renacentista, la Torre Nueva —concluida en el siglo XVIII— y el Baptisterio.

Su rico ajuar mueble, que ornamenta y da sentido catequético a las muchas capillas funerarias que jalonan el edificio —de Vargas, Altamirano, Pizarro, Loaisa,…—, destaca especialmente por las pinturas del retablo Mayor, realizadas hacia 1490 por los maestros Fernando Gallego y Bartolomé en un estilo hibridado de fuertes contrastes germanos, flamencos y propiamente castellanos.

The parish church of Santa Maria has been throughout its more than 700 years, the most important religious building in Trujillo and second only in the region to the Cathedral in Plasencia.

Construction commenced in the 14th century over the remains of an earlier temple built in about 1270 of which the western tower subsists. In the early 16th century master stone masons rebuilt the ornate vaulted ceilings of the nave and choir in gothic renaissance style, and commenced construction of the Torre Nueva which was not completed until the 18th century.

Amongst the rich interior decoration an outstanding feature is the altar screen painted in contrasting Castilian, Flemish and Germanic styles. Also notable are the funerary chapels built for the nobility of Trujillo

Die Pfarrkirche Santa María La Mayor wurde im 14. Jahrhundert auf den Resten eines romanischen Tempels erbaut, der seinerseits um 1270 entstand und von welchem heute nur noch der westliche Turm erhalten ist – La Torre Julia.

Santa María La Mayor ist seit ihrer Entstehung vor mehr als 700 Jahren das wichtigste religiöse Bauwerk in Trujillo und nach der Kathedrale von Plasencia das zweitwichtigste der Diözese.

Zu Beginn des 16. Jahrhunderts erneuerten Meistersteinmetze das Gewölbe des Kirchenschiffs, gegen 1540 leitete der Meister Sancho de Cabrera Solís die Arbeiten zur Errichtung des Chors. Nicht zuletzt im neuen Turm, beendet erst im 18. Jahrhundert, kann man die Synthese der Stile Gotik und Renaissance beobachten.

Neben der reichen Innenausstattung und Ornamentation sind die Grabkapellen des Adels Trujillos, unter anderem der de Vargas, Altamirano, Pizarro und Loaisa bemerkenswert. Besonders aber sticht das Altarbild hervor, welches um 1490 von den Meistern Fernando Gallego und Bartolomé in einer Stilmischung der Kontraste germanischer, flämischer und kastilischer Stile angefertigt wurde.

Historia de Santa María

Trujillo tiene una rica historia que se remonta a nuestros orígenes, habiéndose encontrado restos fehacientes del Período Calcolítico y de la Edad del Bronce. Las primeras referencias a Trujillo las encontramos en Plinio y, más concretamente, en Higinio, agrimensor del siglo II de nuestra era, el cual al referirse a la prefectura en la que se encuentra nuestra ciudad la denomina regio turgaliensis, forma adjetival que remite al sustantivo Turgalium, así es como los romanos llamaron a Trujillo. Municipio de la Lusitania, fue tributario de la Colonia Norba Caesarina. Los alanos en el siglo V y, tras ellos, los visigodos, acabaron con el poderío de Roma.

Durante años estuvo Trujillo en manos de los árabes. Después de haber intentado las tropas cristianas varias veces conquistar la villa medieval, no lo llegaron a conseguir definitivamente hasta el 25 de enero del año 1232. Trujillo quedó como villa realenga por expresa voluntad del rey, y se la señaló un extenso territorio por jurisdicción que comprendía treinta y seis villas, lugares y aldeas . Los linajes más importantes de la villa ejercieron los cargos rectores del Concejo. En recompensa a la lealtad que mostró la villa de Trujillo a la corona, el rey don Juan II la otorgó el título de “Ciudad”, en 1430.
En el siglo XVI deja de ser un recinto cerrado la alcazaba medieval y se extiende la población fuera de la muralla, construyendo nuevos edificios nobiliarios. Movimiento expansivo arquitectónico que no se volverá a repetir en Trujillo hasta el siglo XIX.

Los caballeros de Trujillo, en lo referente a manifestaciones artísticas, defienden su patrimonio y construyen grandes palacios por fervor artístico, posición social o por ostentación. Pero, en la mayoría de los casos, son protectores de los bienes de la Iglesia. La ciudad es rica en monumentos artísticos.
Socialmente, la historia de Trujillo se reduce al estamento privilegiado, formado por familias poderosas y el alto clero de la ciudad. El resto de la población eran campesinos que servían a dicha nobleza, y a partir de la segunda mitad del siglo XV, surge una creciente burguesía “gremial”, que tendrá gran importancia en Trujillo (nombres de las calles), incluso algún pintor que otro, la representa en sus cuadros. Una manifestación clara de este ambiente caballeresco y religioso es la iglesia de Santa María la Mayor.

Trujillo durante la dominación árabe tuvo dos mezquitas, una dentro del recinto murado y otra extramuros. Los cristianos al reconquistar la villa , habilitarán la mezquita principal para iglesia, bajo la advocación de Ntra. Sra. de la Asunción. La iglesia se comenzaría a construir a raíz de la reconquista, 25 de enero de 1232, época de la que data la llamada “torre Julia” y el primitivo ábside. Desde esta fecha hasta el siglo XX, cuando se reconstruye la torre tardorrománica, la iglesia se ha ido conformando hasta alcanzar su actual aspecto estructural.

En el Libro de Dotaciones de la parroquia del año 1670, se constata mejor que en ninguna otra parte, lo que fue el templo en lo referente al culto y privilegios:” Preeminencia sobre todas las parroquias y conventos de la ciudad, los que no pueden tocar a los oficios ni actos del culto general sin que primero toque Santa María, y lo mismo a las oraciones y sermón en los días de Cuaresma, Adviento y Pascuas, todo de tiempo inmemorial , por ser la primera y matriz. Es la primera iglesia que visitan los reyes y obispos y donde se hacen las honras por los reyes y príncipes y tiene anejo el Arciprestazgo”.

En otro libro de la parroquia se lee: “Títulos para que la cruz y la capa de la iglesia de Santa María presidan en las procesiones en los territorios de las otras iglesias y para que ninguna toque a vísperas, misas mayores y a la gloria del Sábado Santo hasta que no de el relox de la dicha iglesia mayor y toquen sus campanas, 11 de mayo de 1711”.
Es una iglesia de tres naves, con crucero y ábside poligonal, en el cual luce el magnífico retablo mayor gótico, obra de Fernando Gallego y de su taller, con tablas en las que se representan escenas de la vida de la Virgen, y a los laterales, los Doctores de la Ley y los Evangelistas. Francisco Gallego, en la predela, ha pintado escenas de la Pasión y Muerte de Cristo. Otras buenas pinturas y escsulturas, se conservan en la parroquia. La invasión francesa y las desamortizaciones decimonómicas terminaron con la riqueza que tenía la parroquia en lo relativo a bienes muebles, como se desprende por los libros de cuentas , visitas e inventarios.

Muy suntuosas son las capillas funerarias del templo. Diezmaban para esta parroquia casi la mitad de los labradores y ganaderos, ciento catorce propietarios del término; contó con ciento once capellaínas y sus derechos por capillas y enterramientos fueron fabulosos porque toda la nobleza de Trujillo estaba agregada a esta feligresía. En Santa María están enterrados personajes pertenecientes a los linajes más importantes de la ciudad: Vargas, Altamiranos, Barrantes, Orellanas,etc.., y por supuesto, los restos del “Sansón extremeño”, Diego García de Paredes, descansan aquí.

La iglesia de Santa María constituye el edificio más importante de la ciudad.Se trata de una fábrica conformada a partir de diferentes épocas y con distintos materiales a base de sillería, en todo el conjunto,y mampostería en las torres. El edificio es esencialmente una obra tardorrománica,comenzada tras la conquista definitiva de de la villa por las tropas cristianas en 1232. La iglesia fue muy reformada en el siglo XVI, a esta época corresponde la mayor parte del edificio. A la obra primitiva tardorrománica corresponden los elementos góticos y de influencia románica que aparecen repartidos en el templo, así como la torre-campanario, magnífico ejemplo tardorrománico y único existente en Extremadura. El hecho de encontrarnos en las puertas de Poniente y de Mediodía, e incluso en el coro, con capiteles y todo tipo de elementos góticos,siendo la mitad del siglo XVI, su fecha de construcción,nos hace pensar en el reaprovechamiento de materiales de primera mano que tenían los arquitectos del siglo XVI de la primitiva construcción tardorrománica. Es en el siglo XVI cuando se da el aspecto definitivo al interior del templo: bóvedas, capillas, naves, sascristia, coro y la llamada “torre nueva”. Ya en el siglo XVIII se construyó el camarín adosado al ábside y se remató la “torre nueva”.

El templo presenta en su exterior un interesante juego de volúmenes y alturas, predominando la verticalidad de la torre nueva, la cual se puede divisar desde cualquier punto de vista de la ciudad. Desde el exterior podemos apreciar perfectamente la estructura interna de la iglesia.

La torre primitiva de la iglesia se alza adosada a la cabecera, en el muro del Evangelio. Es cuadrada, la mitad inferior es obra de mampostería con sillería en los ángulos. La mitad superior, es obra de sillería bien labrada, dividida en tres cuerpos, con vanos y baquetones cilíndricos en vez de columnas en los ángulos y canecillos en la cornisa. Algunos autores han considerado erróneamente que en el lugar que hoy ocupa la torre tardorrománica, hubo un monumento conmemorativo dedicado a Julio César, de aquí que el vulgo popular denomine a esta torre como “torre Julia”. Incluso, se llegó a asegurar en algún estudio que otro,que en dicha torre hubo una piedra con una inscripción alusiva a sus legendarios fundadores . No podemos negar ni afirmar la existencia de dicha inscripción romana, ya que en la torre se han encontrado dos inscripciones, posiblemente piedras de acarreo procedentes de otro lugar de Trujillo.

En dos ocasiones quedó gravemente dañada la torre. Concretamente, con los terremotos de Lisboa acaecidos en 1521 y en 1755. Estas dos horribles sacudidas causaron daño en toda Extremadura. En el año 1755, tanto en Badajoz como en Cáceres,donde la catedral de Coria sufrió un parcial derrumbamiento, los estragos fueron sensibles. La torre de Santa María quedó muy dañada en el seísmo de 1521, agravándose su carencia de solidez con la repetición del mismo fenómeno en 1755. Esta fue la causa que obligó al clero a construir otra torre. Las obras comenzaron en 1550, pero no se remató hasta el siglo XVIII. El arquitecto Sancho de Cabrera intervino en la construcción de la nueva torre .Antes, lo había hecho en el último tramo del templo, construyendo el magnífico coro alto. Junto a él trabajaron Alonso Becerra y su hijo, Francisco Becerra, el que sería el gran constructor de las catedrales de Puebla de los Angeles, Quito y Cuzco. También, trabajaron en la nueva torre, Pedro de Hermosa, Francisco Sánchez y Francisco Vizcaíno. Del remate de la torre se encargó Francisco García en 1579. Las obras fueron terminadas por García Carrasco y Francisco Sánchez, colaborador de Francisco Becerra, en 1588. No obstante, el cuerpo de campanas de la torre, no se remató hasta el siglo XVIII, de dicha obra se encargaron José García Galiano e Isidro Marín, contratados probablemente por el arquitecto madrileño Félix de Sata y Zubiría, al cual se contrató para rematar la torre.

En 1715, otro fuerte seísmo afectó de nuevo a la torre tardorrománica .Unos años después, a causa de un recio temporal, y con la fuerte sacudida del terremoto de 1755, la situación se ha agravado.
En el año 1861,debido al estado ruinoso de la torre tardorrománica,a causa de los daños sufridos en el terremoto de 1755,comenzaron a llover quejar de los vecinos de la iglesia al gobernador civil de la provincia. Se pide la demolición de la torre con el fin de evitar los graves perjuicios que en su estado pueden originar. La Real Academia de San Fernando envía un informe en el que consta que la torre es un monumento histórico-artístico que pertenece al Estado. En el año 1864, tras nuevas quejas procedentes de los vecinos, el gobernador se dirige al ayuntamiento a que tome las medidas oportunas de desalojo de los vecinos de las casas cercanas a la torre hasta que la Academia de Nobles Artes decida si ha de derrumbarse la torre o restaurarse como edificio monumental. En 1865, tras el informe de la Academia, el gobernador manda instruir expediente para demoler la torre. El proyecto fue elaborado por el arquitecto provincial Francisco López, los gastos ascenderían a la cantidad de 27.390 reales a cargo de los fondos municipales. Esta resolución no gustó al municipio, ya que la torre era un monumento histórico-artístico, los gastos deberían de partir de la Sección de Orden Público del Gobierno Civil. Del tema no se vuelve a hablar hasta que en el año 1869 la torre sufre un nuevo desplome .Se vuelve a hacer un proyecto de demolición a cargo de Vicente Paredes.De nuevo, las dificultades de tipo económico paralizan las obras de derrribo. En 1871, el ayuntamiento decide correr con los gastos. De su demolición se van a encargar Antolín Rodríguez y Juan Galeano Rojas por la cantidad de 5000 reales. Igualmente, se acordó recoger y conservar en la Casa de Comedias las columnas y molduras como recuerdo histórico.

Detalle de la bóveda de Sta María

Detalle de la bóveda de Santa María

Santa Maria

Detalle del interior

Santa Maria

Detalle del interior

Tres puertas facilitan el acceso al interior del templo. La portada de los pies es abocinada, con arcos apuntados que descansan en pilares con columnillas en los ángulos,se aloja entre dos contrafuertes. Sobre la puerta es de destacar el rosetón gótico con decoración a base de círculos tangentes, así como cinco ventanales con arcos apuntados y tracería gótica , repartidos por la fachada, permiten la entrada de luz al interior del templo.
Esta fachada de Poniente es obra de los hermanos Francisco y Pedro Bote, ejecutada en el año 1550. La portada de Mediodía es abocinada, con arcos apuntados sobre jambas acodilladas con columnas de orden jónico, apareciendo animales afrontados de influencia medieval. Es muy probable que Francisco y Martín Vizcaíno, así como Pedro de Hermosa, que remataron el tercer cuerpo de capillas en 1545, reaprovecharan los elementos tardorrománicos y góticos de la primitiva construcción para construir la puerta de Mediodía, así nos explicariamos la existencia de una portada tardorrománica en una construcción realizada a mediados del siglo XVI. Claro ejemplo de cómo en épocas tardías aparecen formas propias de un estilo tardorrománico o de un gótico primitivo. En este sentido podemos relacionar a la portada de Mediodía con algunas portadas de las parroquias de la Vera que responden a este tipo, así como la puerta de la Catedral vieja de Plasencia. En Extremadura pervivieron durante mucho tiempo formas ya perdidas en otros centros artísticos .En la fachada Norte, tenemos otra de las puertas de acceso al interior, hoy día cegada. Es una severa y sencilla construcción, a base de arcos apuntados, la más sobria de las tres puertas que tiene la iglesia. Debió de ejecutarse, con posterioridad a la capilla de los Vargas, hacia 1522. Precisamente ,esta capilla rompe la estructura continua de la iglesia y se constituye como un volumen más destacado en la fachada.

Frente a la portada de Mediodía, estuvieron las casas obispales. Aún se conservan en ellas las rejas góticas en una sencilla construcción renacentista, con ventanales protegidos ,a la andaluza, por el tejadillo saliente como un resumen del carácter que domina a la arquitectura de Trujillo. En una de las ventanas de la Casa Rectoral de Santa María, está el único ejemplo de estilo colonial en Trujillo, semeja un caprichoso arco de estilo gótilo y es en realidad un entablamento barroco retorcido y al que no queda nada recto.

El espacio interior del templo se articula en tres naves, la central más ancha y alta que las laterales, se cubren con bóvedas de crucería con terceletes, utilizándose combados en la nave central, en la capilla bautismal y en la de los Vargas. El sotocoro se cubre con bóveda estrellada. Los arcos de las naves descansan sobre sólidos pilares cruciformes. Un sencillo arco apuntado triunfal permite el paso a la cabecera ,cuyo ábside poligonal se cubre con una bóveda de crucería de tres paños. Situado en la zona posterior al ábside, adosado al testero, se encuentra el camarín de la Virgen, construido en el siglo XVIII. De planta cuadrada, obra de mampostería , no guarda relación con el severo y elegante estilo gótico del resto del edificio. En el suelo del camarín hay una leyenda en la que se lee: SI TE TRAHE LA DEVOCION/ PORQUE EN AQUESTE CONFIN/ NI SE HALLA IGUAL CAMARIN/ NI OTRA IMAGEN DE ASUNCION/ MERECE QUE TU ATENCION/ EN EL SUELO PAUSA HAGA/ PUES PORQUE TE SATISFAGA/ AUNQUE LA ENVIDIA TE OFENDA/ ESTE SOLADO ES OFRENDA/ QUE DIO EL MARQUES DE SOFRAGA.

El 28 de mayo de 1626, a don Fernando Girón de Salcedo, le fue concedido el título de Marqués de Sofraga. La casa de su familia se encuentra en la plazuela de San Miguel en Trujillo. El linaje de don Fernando Girón de Salcedo, tiene su origen en los Barrantes, enlazados con los Bejaranos. Este fue el primero que recibió tal título. No obstante, la construcción del camarín corrió a cargo de don Joaquín Gregorio Bejarano y Girón, que murió en Madrid el 1 de agosto de 1741, su cadáver se trasladó a Trujillo, de donde era natural, está enterrado como es natural en la capilla de Santa Apolonia, en Santa María la Mayor; fue caballero de la Orden de Alcántara y familiar del Santo Oficio.

La sacristía de Santa María está situada en el muro de la Epístola, de planta rectangular. Es difícil fechar la sacristía al carecer de documentos anteriores al año 1543. Lo que sí sabemos es que en esa fecha ya estaba construida. Podemos datar la sacristía a principios del siglo XVI. En 1515, se pide ayuda económica al ayuntamiento para continuar las obras de la iglesia de Santa María, hasta entonces se habían construido cinco de las doce capillas que estaban presupuestadas, todas ellas en la cabecera. La sacristía, continúa a la capilla de los Barrantes, ya estaba construida en esta fecha. La capilla de los Barrantes, sita entre el presbiterio y la sacristía, habría sido la primitiva sacristía del templo tardorrománico. En la sacristía se conservan los restos de la sillería coral del siglo XVI, así como un lavatorio de granito del siglo XVIII con hornacina avenerada y pila gallonada.

Desde la sacristía se accede a la cripta de Santa María. La cripta fue construida antes que la sacristía, como es natural, para soportar el peso de la misma, ya que la calle presenta un pronunciado desnivel y había que colocar a la sacristía al mismo nivel que el resto del templo. La cripta se cubre con bóveda de crucería de nervios muy robustos, y en la unión de sus nervios un escudo con un jarrón y azucenas( símbolo mariano), recordemos que el templo fue consagrado a la Virgen María en el Misterio de su Asunción. No estaría mal que se llevase a cabo una minuciosa investigación en el interior de los muros de la cripta , es muy probable que nos encontráramos con grandes sorpresas. No todos los bienes muebles fueron expoliados por las tropas francesas, los trujillanos de entonces como los de ahora, amantes por conservar las obras eclesiásticas de valor o como recuerdo de generaciones a generaciones, es difícil creer que abandonaran Trujillo sin antes no haber escondido estos bienes que les pertenecían.

En el presbiterio domina el estilo gótico coexistiendo con formas tardorrománicas, sobre todo en los elementos decorativos. La construcción gótica se hace a merced de la aportación económica de los ciudadanos. Los recursos económicos se obtienen del municipio y en la Diócesis. La amplitud de una construcción está relacionada con la economía de los ciudadanos, ya que normalmente, el interior del templo se vende para enterramientos. En muchas ocasiones, veremos suntuosas capillas en lugares donde existe una fuerte nobleza. Así, la construcción está garantizada pues el sistema constructivo gótico permite levantar el templo por sectores. Para llevar a cabo el estudio de las capillas que tiene la iglesia de Santa María, podemos comenzar por la cabecera, ya que las obras de un templo comienzan por este sector extendiéndose hacia los pies . La zona más antigua y a la vez más privilegiada del templo es la capilla mayor. De menor altura que las naves, se cubre con una bóveda radial de nervios de corte recto. Entre 1543 y 1550, se acordó ampliar la capilla mayor, pero después no se llevó a cabo. Por entonces, estaban trabajando en Santa María , en el tercer cuerpo de capillas, los arquitectos Pedro de Hermosa, y los hermanos Francisco y Martín Vizcaíno. Al lado de la Epístola, a partir del altar mayor, está la capilla de los Altamiranos. Allí están sus armas que son diez roeles, las mismas armas que la de los Orellanas. Fue mandada construir en el año 1526 por don Hernando Alonso Altamirano, sobre la capilla de Santa Catalina, que fundó don Matheos, nieto del conquistador de Trujillo, Fernán Ruiz, que facilitó la entrada de las tropas cristianas en 1232. Fue la primera capilla indulgenciada en Santa María. En ella hubo un cuadro del Descendimiento que es el que se encuentra en la puerta del camarín, hoy día está colocado en la capilla un cuadro de la Anunciación, que antes estaba en la capilla del Canónigo Gonzalo Blázquez. En el crucero, está la capilla de los Loaisas, llamada en otros tiempos de Santa Ana. En ella se venera al Cristo del Perdón, de gran devoción en Trujillo. La capilla de los Loaisas fue fundada por don Alonso de Loaisa y su mujer doña María de Ayala, el año 1574. Se dotó a esta capilla con diez mil maravedís para ornamentos y treinta mil maravedís para su capellán. El escudo de los Loaisas, luce en el tímpano del frontón. Para su construcción , se cegó brutalmente una de las vidrieras de tracería gótica que permitían la entrada de luz a la iglesia. Encima de esta capilla se construyó una tribuna, que tiene su acceso por la sacristía. El día 15 de diciembre de 1573, el deán y el cabildo de Plasencia acceden a “que si la capilla mayor se alarga más de como ahora está, y se abriese la pared de la capilla de Santa Ana, que el dicho Alonso de Loaisa y sus sucesores pueden cerrar la rotura que se hiciese en la pared de la capilla con una reja y poner el altar dentro de la capilla de Santa Ana en el lienzo de la iglesia de Santa María”. En el Protocolo de Carmona, en 1574, se dice “que don Alonso de Loaisa recurre al Cabildo de Plasencia por defunción del obispo don Pedro Ponce de León, para que se le conceda la capilla de Santa Ana, cuya posesión la discutían varios caballeros y la misma Iglesia”. En Junio de 1574, se firmó ante el escribano Pedro de Carmona, la escritura de traspaso de la capilla de Santa Ana, en favor de don Alonso de Loaisa y su mujer doña María de Ayala.

Seguidas a la capilla de los Loaisas, a lo largo del muro de Mediodía, destacan el sepulcros del canonigo Gonzalo Blázquez, con inscripción que fecha la capilla en 1481; el de los Calderones, mandado construir por don Pedro Calderón Altamirano; el sepulcro de los Torres, fundado por don Gonzalo de Torres y Carvajal y el de Diego García de Paredes. Estos sepulcros , exceptuando el primero de los citados, de fines del siglo XV, corresponden al siglo XVI, ejecutados por Francisco y Martín Vizcaíno, año 1545. Cuatro son de arco apuntado, uno escarzano y otro carpanel; de escasa decoración y carentes de bultos funerarios. Sobresale el enterramiento de Diego García de Paredes, activo militar en el ejército de Carlos V, conocido por el sobrenombre de “Sansón extremeño”, prototipo del valor, de la fuerza y de la gloria militar. Nació en Trujillo en 1466, hijo del capitán Sancho de Paredes y de doña Juana de Torres. Destacado soldado en las campañas de Granada y ,sobre todo, en Nápoles , al servicio del papa Alejandro Vi y después del Gran Capitán, don Gonzalo de Córdoba. Murió en Bolonia de una caída de caballo. Su hijo mayor legítimo , Sancho de Paredes, ordenó que los restos mortales de su padre se trasladasen al sepulcro de su familia en Santa María la Mayor de Trujillo, aquí reposan desde el año 1545, quince años después de su fallecimiento. Esta figura heroica se ha prestado en varias ocasiones a la exageración y fantasía, lo que no necesita para ser admirado como personaje de renombre universal. En su sepulcro de Santa María tiene un largo epitafio en latín, grabado en letras capitales, cuya traducción es la siguiente : “A Diego García de Paredes, noble español, coronel de los ejércitos del emperador Carlos V, el cual desde su primera edad se ejercitó siempre honesto en la milicia y en los campamentos con gran reputación e integridad; no se reconoció segundo en fortaleza, grandeza de ánimo ni en hechos gloriosos; venció muchas veces a sus enemigos en singular batalla y jamás él lo fue de ninguno, no encontró igual y vivió siempre del mismo tenor como esforzado y excelente capitán. Murió este varón, religiosísimo y cristianísimo, al volver lleno de gloria de la guerra contra los turcos en Bolonia, el día 13 de las kalendas de febrero, a los sesenta y cuatro años de edad. Esteban Gabriel ,Cardenal Baronio, puso este laude piadosamente dedicado al meritísimo amigo el año 1533, y sus huesos los extrajo el Padre Ramírez de Mesa, de orden del señor Sancho de Paredes, hijo del dicho Diego García, en día 3 de las kalendas de octubre, y los colocó fielmente en este lugar en 1545”.

Tuvo Diego García de Paredes dos hijos, uno legítimo (Sancho) de su mujer doña María de Sotomayor, y otro bastardo, que llevó los mismos apellidos y nombre del padre. Este hijo del “Sansón extremeño”, murió en Venezuela, fundó la ciudad de Trujillo en Venezuela. Cuando vino a nuestra ciudad, colocó sobre el sepulcro de su progenitor las banderas que acreditaban su valor como excelente capitán, ahogando la rebelión de Lope de Aguirre. Fueron destruidas por las tropas napoleónicas en la invasión de 1809. En un solemne acto celebrado el 18 de julio de 1956, se llevó a cabo la apertura del sepulcro de Diego García de Paredes. Dicha apertura había sido solicitada por el Rvdo Nectario María,representante oficial de Venezuela en España para preparar las fiestas del IV Centenario de la fundación del Trujillo venezolano, para comprobar si en dicho sepulcro estaban las banderas que fueron traidas por el hijo del “Sansón extremeño” para colocarlas en la tumba de su padre. Asistieron a este acto muchas personalidades entre las que podemos citar al Conde de Canilleros, descendiente directo de Diego García de Paredes; los condes de Quintanilla, el Marqués de Griñón y el Marqués de la Encomienda,emparentados con el linaje Paredes; don José Manuel González- Valcárcel, arquitecto; varios representantes de la ciudad de Trujillo en Venezuela; los doctores don Luis Nuño Beato y don Gervasio Velo y Nieto; además de varios representantes de la prensa, sacerdotes y particulares. En el sepulcro se encontraron en desorden restos humanos, un trozo de almohada, un trozo de vestido femenino blanco, la suela de un zapato de mujer que parece pertenecer al corte francés del siglo XVIII, una hebilla metálica y trozos de cuerda aún flexibles. Se encontraron algunos huesos largos y otros planos de gran dimensión y mayor antigüedad que el resto de cosas halladas, considerando que los restos humanos podían haber pertenecido a un hombre de gran talla y fortaleza, serían los restos de García de Paredes. Entre los huesos encontrados había una particularidad común a las personas allí enterradas: la carencia absoluta de molares en la mandíbula inferior, no por haberse caído, sino por no haber existido nunca, quizás es una particularidad hereditaria. En Trujillo hay una familia descendiente de los Paredes que presenta las mismas características.

Al lado del Evangelio, tenemos la capilla de los Cervantes. Fue el lugar donde se conservó en arca de plata el Santísimo Sacramento, cuando se trasladó al tabernáculo en las fiestas del Corpus del año 1586, este altarcito fue comprado para enterramiento de don Hernando de Cervantes y su esposa doña Leonor de Gaete, hermana del Cardenal Cervantes de Gaete, costó doscientos mil maravedís. En su parte posterior campean las armas de este linaje. En esta capilla hubo una pintura de Santa Apolonia. Sigue a esta capilla la de los Pizarros, llamada de San Juan, porque había un lienzo de este santo. Fue su fundador el señor don Juan Pizarro y su esposa doña Juan a de Hinojosa, a principios del siglo XVI. Fue ampliada su dotación por el arcipreste de Trujillo don Juan Pizarro, en 1584. En esta capilla están enterrados don Juan Pizarro; don Francisco Pizarro de Hinojosa, señor de Torrecillas; don Gabriel Pizarro, nieto, inquisidor de Granada y progenitor de los marqueses de San Juan que son Pizarro- Aragón. Era una familia muy numerosa, contó el enterramiento con diez hijos del matrimonio citado.

Siguiendo el muro del Evangelio, nos encontramos con el sepulcro de Juan de Orellana. Sirve de divisoria al arranque de la escalera de la torre tardorrománica. Bajo un arco gótico de finas archivoltas y columnillas está el arca sepulcral de forma tumbada, lisa ,de granito, como todo el monumento, sobre tres leones en alto relieve. En el fondo de la arcada está esculpido un motivo heráldico consistente en un león rampante, y grabada la inscripción: “AQUI YASE SEPULTADO EL NOBLE CAVALLERO IVAN DE ORELLANA SEÑOR DE ORELLANA DE LA SIERRA EL QVAL MANDO HASER ESTE ENTERRAMIENTO I ALTAR . ACABOSE EL AÑO DE MILL I QVINIENTOS I VEINTE I DOS AÑOS”. Seguidamente, nos encontramos con un sepulcro de pared con decoración de tracería gótica en el frente sobre leones recostados; en la tapa aparecen los blasones e inscripción :”Sepultura de Sancho de Bonilleja y de su mujer Isabel Alvarez de Torres”.

La capilla más suntuosa es la de los Vargas, sus medidas son 7 por 5, 87 ms. En ella hay tres hornacinas que debieron contener tres bultos sepulcrales. La capilla se cubre con bóveda de crucería con combados, donde aparecen cinco de los diez escudos que tiene la dicha capilla. En el muro de cierre de la capilla está la siguiente inscripción: “CAPILLA DEL NOBLE LINAJE DE LOS VARGAS/ EN QUE YASE EL ESFORÇADO CAVALLERO IVAN/ DE VARGAS Q LA MANDO HASER I CO EL LOS MAIORALGOS SVS ANTECESORES. MURIO AÑO DE MDXVII. ACABOSE ESTA OBRA EN EL MDXXII AÑOS”. Don Juan de Vargas es descendiente del caballero Iván o Juan de Vargas, al que sirviera San Isidro en Madrid , la rama más directa de esta familia llegó a Trujillo y está enterrada en esta capilla de Santa María la Mayor. En el Libro de Cuentas de 1626, se lee literalmente: “La capilla de los Vargas está muy indezente, no se dice misa en ella. Mando se ponga un retablo en la dicha capilla y en el altar un ara, manteles y lo demás necesario para el ornato adecuado de la dicha capilla y que se limpie con la deçencia que se deve”. En la actualidad no se conservan bienes muebles en dicha capilla. Hasta hace unos años, estuvo cegada esta capilla. Gracias a los esfuerzos que se han llevado a cabo en los últimos años en Trujillo por la conservación y restauración de edificios y objetos artísticos,hemos podido recuperar este magnífico panteón. La capilla de los Vargas presenta en su frente, un enterramiento plateresco, en granito, entre columnas toscanas. Dos ángeles tenantes sostienen el escudo de armas familiar y , en la zona superior,los bustos de los difuntos,que enmarcan la siguiente inscripción: “MANDO HASER ESTE ENTERRAMIENTO EL MUI NOBLE CAVALLERO LUIS DE CARVAJAL I DOÑA COSTANÇA DE HINOJOSA SV MVJER. MURIO A XXV DE DISIEMBRE DE MDI AÑOS”.

Tenemos por tanto en Santa María diversidad de sepulturas en arcosolio , hornacinas y capillas -panteón, algunas con bellas muestras escultóricas y ornamentales góticas y renacentistas. El suelo del templo está completamente cubierto de lápidas funerarias , con los correspondientes blasones familiares, entre los que podemos citar a los Vargas, Carvajal, Pizarro, Cervantes, Barrantes, Bejarano, Orellana, Altamirano,etc…Bien encaminadas iban las palabras de don Juan Tena cuando dijo de la iglesia de Santa María que era “relicario venerado de las glorias de Trujillo, ánfora sagrada de añejas y exquisitas tradiciones y osario de linajes legendarios”. Muchas de las lápidas aún son legibles, el resto de las personas que están enterradas en Santa María las podemos conocer gracias a los Libros de Difuntos y a los testamentos. Desde el presbiterio hacia los pies, podemos nombrar los siguientes enterramientos, de personajes más destacados en la historia de la ciudad : don Iván de Orellana de la Sierra, doña Constanza de Hinojosa, de Carvajal (1495), don Hernando de Vargas e Isabel de Vargas, don Francisco de Bonilleja y doña Mencia Alvarez de Ocampo, don Juan Pizarro y doña Juana de Hinojosa,don Luis de Chaves y doña Francisca de Chaves, don Matias Flores y doña Francisca de Chaves Calderón , su hijo don Gonzalo Flores Calderón Chaves y Altamirano y, la esposa de éste, doña Vicenta de Mendoza Ribera y Quintanilla; don Pedro de Loaisa; doña Francisca de Paredes, mujer de don Diego Alonso de Tapia( 1618); doña Sancha Alfonso, mujer de don Gonzalo Martínez; don Sancho de Carvajal y doña Onés Calderón; don Cristobal de Chaves Villarroel y doña Petronila de Chaves; don Juan Pizarro y doña Juana de Hinojosa; don Alvaro Pizarro y doña María Alvarez de Contreras; don Mateo Herrera; don Diego Alonso de Tapia; don Pedro Alonso de Gironda y doña María de Aguilar; don Francisco de Bonilleja y doña Mencia Alvarez de Ocampo( 1532); don Garci Pizarro; don Gonzalo Torres Hinojosa y doña María de Figueroa( 1641);don Gonzalo de las Cabezas y el licenciado Cabezas de Meneses; doña Juana Gonzalez ” la Coraxa”, mujer de Juan Grado; don Juan Grado; doña Francisca de Chaves y su hijo don Luis de Chaves, don Hernando de Vargas y su hija Isabel; don Juan de Vargas; doña Mauricia Solano;don Francisco de Molina y su mujer doña Francisca Solano,etc…

Papel destacado tendrán en la Diócesis de Plasencia los planes constructivos del obispo don Gutierre de Vargas y Carvajal.Bajo su pontificado(1524-1559) se llevará a cabo un gran programa constructivo en nuestra región, que será continuado por su sucesor don Pedro Ponce de León, alzándose las mejores iglesias de la Diócesis placentina, aparte de las obras de la Catedral: Guareña, Jaraicejo, Santiago de Don Benito, Cuacos, Mirabel, Monroy, y en Trujillo, Santa María la Mayor y San Martín. Don Gutierre de Vargas y Carvajal fue un destacado teólogo. Según documentos de la época, nació en Madrid en el año 1504. Estudió Teología en Toledo y después ejerció varios cargos eclesiásticos importantes. Falleció en Jaraicejo, señorío de los obispos placentinos, el 27 de abril de 1559. Su cuerpo reposa en la iglesia de San Andrés, de Madrid. La capilla bautismal y el magnífico coro alto de Santa María de Trujillo se construyen a expensas de este prelado. Incluso algún autor que otro apunta que es muy probable que el mismo obispo hubiese realizado los planos. Lo cierto es que entre 1545 y 1553 el obispo encarga al arquitecto de su mayor confianza, el trujillano Sancho de Cabrera, la construcción del coro y la nueva torre de Santa María la Mayor, junto a Sancho de Cabrera, los maestros Bote y Vizcaíno. El obispo Gutierre de Vargas y Carvajal contaba para sus obras en Trujillo con un plantel importante de excelentes canteros. El citado prelado encargará prácticamente todas las obras que realiza en Extremadura a Sancho de Cabrera, la muerte del obispo sería un duro golpe para el maestro, en la década de los sesenta Sancho de Cabrera intervine en obras mínimas, por comisión del ayuntamiento.

En 1515 sabemos que que se hallaban construidas cinco de las doce capillas del templo de Santa María.Entre 1543 y 1545, Pedro de Hermosa y los hermanos Francisco y Martín Vizcaíno habían construido los dos tramos del templo y el tercer cuerpo de capillas. A Sancho de Cabrera se debe el coro y la torre. Las armas del obispo Gutierre de Vargas y Carvajal se encuentran en el coro y en la capilla bautismal, aunque este último espacio constructivo no aparezca detallado en los libros de fábrica de la parroquia, hemos de considerar que se ejecuta a expensas del citado prelado y es obra de Sancho de Cabrera como el coro y el último de los cuatro tramos que componen las naves. No sabemos dónde pudo haber estado el primitivo baptisterio, lo normal es que estuviese a un lado de la portada de los pies. El actual, sito en el muro del Evangelio, junto a la portada de los pies, se cubre con bóveda de crucería con combados. La actual pila bautismal es obra de la mitad del siglo XVI, decorada con motivos renacentistas, a base de hojas y rosetas estilizadas, divididos en dos cuerpos sobre una basa. Aún se conserva la pila bautismal de la primitiva construcción tardorrománica, en torno a la cual se ha formado una curiosa leyenda. Es una taza semiesférica monolítica, decorada con formas sencillas a base de un encadenamiento de óvalos y el símbolo de la Orden militar de San Julián del Pereiro en el centro.

Conjunto importante en el templo es el coro, situado a los pies de la iglesia, sobre bóveda rebajada de crucería y provisto de antepechos con pétreos balaustres. Todo el coro se halla admirablemente moldurado y decorado con grutescos, palmetas y otros motivos del plateresco. Es un coro de tres tramos, los laterales con proyección triangular, como claramente se puede observar en el plano, las bóvedas que lo sustentan son de una imaginación desbordante, de gran complicación y en su extremo abatidas. Lo más característico es la balaustrada y las dos tribunas de piedra situadas en los ángulos sobre el eje de los pilares, en ellas, están las armas del obispo Gutierre de Vargas y el anagrama de Santa María. El vulgo popular aún cree que desde estas tribunas los Reyes Católicos asistían a la misa mayor , algún que otro escritor local lo ha anotado en sus escritos; e incluso, han llegado a escribir, que parte de la galería del coro estaba cegada porque desde allí las mujeres asistían a los oficios litúrgicos. Por supuesto, los Reyes Católicos ya no vivían en la fecha de ejecución del coro, además, a las mujeres no se las permitía asistir a misa desde el coro . En este espacio sagrado, estaba la sillería coral del siglo XVI, de la que aún se conservan restos en la sacristía. El coro, como su nombre indica, es lugar privilegiado para los cantores y beneficiados, en los asientos inferiores, y los canónigos en los superiores. Este tipo de coro suele darse en las catedrales y colegiatas. Santa María la Mayor, fue en el siglo XVI, una de las primeras iglesias de la Diócesis de Plasencia con bien justificada categoría de Colegiata, aunque nunca tuvo este título canónico. Las dos tribunas permitían el acceso a la sillería de coro y al órgano, por este motivo estaba cegada la galería, pues era el lugar donde estaba colocado el órgano. En la actualidad no se conserva ninguno de los órganos que tuvo el templo, sabemos de su existencia por los libros de fábrica. Los órganos son merecedores de atención por parte de los historiadores del arte en su aspecto decorativo y plástico. El interés por los órganos no estaba limitado a los ambientes religiosos, la música era protegida igualmente por otros grupos humanísticos, como fue el caso del ayuntamiento de Trujillo, interesado en la formación musical de los ciudadanos. A fines del siglo XV, Trujillo tenía un gran maestro organista, Bartolomé Suárez, que atendía a las fiestas del municipio y,a su vez, a los oficios litúrgicos de las iglesias más importantes de Trujillo, Santa María y San Martín. Su cargo de organista demuestra la existencia de órganos en las citadas iglesias. Los siglos XVI y XVII destacan por la gran actividad musical en nuestra región, alcanzando el máximo esplendor en el siglo XVIII. A raíz de los libros más antiguos de fábrica conservados en la parroquia de Santa María, tenemos datos de un maestro organero, Maese Marín,que en 1563 está afinando el órgano de Santa María de Trujillo. La segunda noticia , la recogemos en 1576, cuando el mayordomo de Santa María exige al maestro Francisco Gómez que envie los órganos que el dicho maestro se había comprometido a construir . No debió cumplir el encargo, ya que un año después, Melgior de Miranda recibía del mayordomo de Santa María cien mil maravedís ” en que fue tasado el organo grande nuevo que hizo para la Yglesia de Santa María desta çiudad de Trugillo”. La tasación corrió a cargo de Juan Bautista,por su trabajo cobró cinco ducados y medio.

El próximo dato le recogemos en el año 1600, Melchor de Tovar, natural de Talavera de la Reina, repara uno de los órganos de la iglesia mayor. El napolitano Horacio Fabri, concertó a finales del siglo XVI nada menos que tres órganos,simultaneando su construcción con otros encargos en nuestra región. No se ha conservado la escritura de contrato del órgano de la parroquia de Santa María. Por el memorial adjunto al testamento de Diego Núñez, mayordomo de la parroquia, otorgado en 1603, sabemos que Fabri fue su autor y que éste murió antes de este año, lo que obligó al mayordomo a contratar los servicios del organero de Oropesa Luis Manzano para reparar el instrumento “que tuvo muchas quiebras por ser nuevo”. Este organero había trabajado con anterioridad en Santa María de Trujillo en la reparación de los órganos. Siempre, en los libros de fabrica, se hace mención al “órgano nuevo”, “órgano grande”, a los “órganos” de Santa María; está claro que la iglesia mayor tuvo varios órganos. En el año 1664, el maestro organero,Juan Amador construye dos órganos para la iglesia de Santa María. Es una pena que no conozcamos la estructura de los órganos que se confeccionaron para la parroquia. Entre los años 1716 y 1718, el organero salmantino José Martín Hernández realiza un órgano para la iglesia de Santa María, de la caja se encargó el tallista Francisco de Rojas. Debió de ser el último órgano que hubo en Santa María, pues los libros de fábrica no nos vuelven a facilitar más noticias sobre órganos. En la guerra de la Independencia desaparecieron en las iglesias de Trujillo, así como en el resto de la región, muchos de los ricos bienes muebles que eran ya parte de la historia de las distintas poblaciones. Por entonces, debió de destruirse el órgano de la parroquia de Santa María.
El coro de Santa María es una pieza de singular interés en la arquitectura alto-extremeña.

Santa Maria
JOSE ANTONIO RAMOS RUBIO
Cronista Oficial de Trujillo
Doctor en Historia

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