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BELEN

Jose Antonio Ramos Rubio

          Es un pequeño núcleo de población sin ayuntamiento propio, dependiente de Trujillo, del que siempre fue considerado arrabal. Está situado a unos 3 kilómetros de Trujillo en zona de abruptos peñascales. No hay trazado urbanístico propiamente dicho, sino una simple acumulación de casas. Las viviendas son modestas, de una sola planta la mayoría, con muros blanqueados y cubierta de teja curva a dos aguas. No hay edificios públicos o monumentos de interés.

 POBLACIÓN: de hecho 415.

DINAMICA DE POBLACIÓN: estancada.

PRINCIPALES ACTIVIDADES: agrícola y ganadera.

VÍAS DE COMUNICACIÓN : carretera a Cáceres, 50 Km.

 IGLESIA PARROQUIAL DE NUESTRA SEÑORA DE BELEN

        Se trata de una sencilla fábrica de mampostería, fruto de una serie de transformaciones decimonónicas y del siglo actual sobre la modesta ermita barroca que existía en el siglo XVIII. Tiene una única nave, cubierta con bóveda de cañón con lunetos, al igual que la capilla mayor.

         Tiene un solo acceso, por el costado de la Epístola, consistente en un sencillo hueco en medio punto sin ornamentación, sobre el que se levanta un frontón recto. Sobre el muro de los pies se eleva una pequeña espadaña, de cuerpo único y vano de medio punto.

         Lado del evangelio: óleo sobre lienzo, del siglo XVIII, repintado y deteriorado, con representación de San Pedro.

         Óleo sobre lienzo con representación de la Virgen y el Niño; es una obra del siglo XVIII, con cierta calidad artística, restaurada.

         Presbiterio: imagen de Jesús Crucificado, con tres clavos, paño de pureza anudado al lado derecho; siglo XVIII.

         Imagen de San Antonio, del siglo XVIII, repintada y de escaso valor artístico.

         Lado de la Epístola: talla en madera policromada del Niño Jesús, del siglo XVIII, con cabeza de correcta ejecución y calidad en las carnaciones.

         Pila bautismal granítica con decoración geométrica muy esquemática, de cierta datación.

         Restos de dos columnas de un antiguo retablo con decoración de guirnaldas, carátulas y atlantes, del siglo XVI.

PALACIO VIEJO

         Situado en las proximidades de la carretera que conduce desde el arrabal de Belén a la localidad de Aldeacentenera. Se trata de una construcción solariega de principios del siglo XVI que perteneció a los padres del legendario Diego García de Paredes y cuyos orígenes se pretende relacionar con un asentamiento romano, como parecen indicar los restos de una calzada romana que discurre por las inmediaciones del lugar y otros restos arqueológicos. Mampostería y sillería conforman una construcción de dos plantas en ángulo recto, de aspecto hermético y cierta apariencia de fortaleza. Una puerta de arco de medio punto da acceso a un patio cerrado por las alas del edificio y muros de escasa altura rematados por almenas. Sobre el arco de entrada al patio campean las armas de los Hinojosa, Pizarro, Calderón, Rol y Solis en escudo cuartelado.

         Del interior de edificio merece especial mención las pinturas murales que decoran una pequeña capilla de nave rectangular y cabecera semicircular que se adosa a una de las alas del edificio. Se trata de pinturas al fresco realizadas en el siglo XVI con rasgos estilísticos y temáticos que permiten relacionarlas con las que decoran el salón de sesiones del Ayuntamiento viejo de Trujillo. Las pinturas, hasta ahora inéditas, decoran la cubierta de la capilla y constituyen un conjunto programático esencialmente religioso, aunque con referencias alegóricas junto con una esmerada atención a los temas meramente ornamentales. Comenzando por estos últimos, es necesario mencionar la proliferación de los motivos manieristas denominados “rolwerks”. La bóveda de cuarto de esfera que cubre el ábside se decora a base de casetones que contienen rosetas, puntas de diamantes, cabezas de angelotes, motivos vegetales decorativos y pájaros; la presencia de estos últimos responde tanto a criterios ornamentales como simbólicos, siendo especialmente destacables en este último sentido la presencia, entre otros, del Ave Fénix y el Pelícano Eucarístico. En la cúpide de la cúpula aparece la figura del Padre Eterno.

         Los extremos inferiores de la bóveda del presbiterio se decoran con dos temas religiosos: el Bautismo de Cristo y la Oración en el Huerto. Aunque resueltos con cierta pobreza de recursos, tanto la composición como algunos rasgos de estilo hablan a favor de la valía del artista. Una consideración especial merece la calidad de la figura que forman el grupo del Bautismo, de muy correcto dibujo y no peor tratamiento de volúmenes.

         El primer tramo de la nave se cubre con una bóveda de aristas  en la que se pintaron solamente temas ornamentales manieristas, entremezclados con motivos vegetales, grutescos y filacterias con inscripciones religiosas.

         El tramo central de la nave se cierra con una bóveda vaída en la que se pintó una compleja e interesante composición en la que se figura el tema de la salvación de las Animas del Purgatorio. La composición del tema parece haberse extraído de un grabado de la época y constituye toda una alegoría en torno al infierno, el Purgatorio y la Gloria, como poner de manifiesto el texto que figura el los libros que sustenta una de las figuras situadas en primer término. Dicho texto es el siguiente: “IUSTORUM ANIMAE IN MANU DEI SUNT ET NON TANGET ILLOS TORMENTUM MORTIS. JUSTI AUTEN PERPETUUM VIVENT ET APUD DOMINUM EST MERCES EORUM” (    las armas de los justos están en la mano de Dios  y no los tocará el tormento de la muerte. Los justos vivirán por siempre y junto al Señor esta su recompensa). Composiciones decorativas semejantes a las anteriores mencionadas enmarcan el rectángulo en el que se inscribe el tema.

         Se completa el programa pictórico de la capilla con las pinturas que se alojan en la bóveda del coro. En ésta hacen aparición personificaciones alegóricas de virtudes, concretamente las de la Fortaleza, la Justicia, la Templanza, la Fe, la Esperanza y la Caridad, cada una con los atributos y peculiaridades iconográficas. Están agrupadas dos a dos y enmarcadas por los motivos decorativos que invaden copiosamente las pinturas de la capilla. Cierra el programa iconográfico del coro y de la capilla una pobre representación de la traición de Judas que enlaza narrativamente con los temas religiosos de la cabecera. Incluye esta figuración una ingenua imagen de Jerusalén en la que se divisan la presencia del Templo.