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FERIA DEL QUESO

A través de sus sucesivas ediciones, muchos son los logros conseguidos por la Feria en su afán de promocionar el queso de una manera integral, que abarca todos los aspectos que tienen relación con este producto, por otra parte tan genuinamente extremeño.

Hoy por hoy, el queso, además de sus propiedades alimenticias y gastronómicas, de la importancia económica de su comercialización o de su capacidad de proyección de aquellas regiones y paises que lo elaboran, constituye un valor cultural muy importante, que pone en relación pueblos que atesoran diferentes modos de vida, pero que mantienen un nexo de unión bien definido por la común cultura del queso.

La secular tradición quesera de Latinoamérica tiene mucho que ver con los aportes culturales que los extremeños llevaron a aquellas tierras.
Quizás con demasiada frecuencia se cometa el error de contemplar la obra extremeña en América sólo bajo la perspectiva de al conquista, con una visión reducidisima de la historia y de los hechos verdaderamente acontecidos.

Los miles de extremeños que se trasladaron hacia aquellas atractivas tierras llevaron a América su filosofía vital, sus costumbres y usos más arraigados, sus modos y formas de desarrollar la vida; en suma, un universo cultural decantado y perfilado a lo largo de los siglos por un pueblo que atesora las influencias de muchos otros que, como romanos, visigodos o árabes, aportaron a Extremadura lo más excelso de sus creaciones de todo tipo.

Dentro del trasvase bidireccional de conocimientos y mercancías que supuso el Encuentro de Europa y América, los productos y técnicas agrícolas ocupan un lugar fundamental. Como ejemplo, hacia América caminaron tradiciones frutos de nuestros campos, como las aceitunas o las uvas, cuya implantación daría lugar a aceites y vinos americanos, cruzándose en la ruta transoceánica con el tabaco o el maíz, hoy básicos en la agricultura extremeña.

Y, junto a los productos que nacen de la tierra, también los animales domésticos, que de y en ella viven, cambiaron de continente. Caballos, cerdos u ovejas extremeños generaron potentes ganaderías americanas, a la que se aportó no sólo la materia prima, sino también los métodos de cría y cuidado, y, cómo no, las técnicas de transformación y elaboración de sus productos derivados, entre ellos la leche y por consiguiente el queso.
Cada comarca, cada región, ha sabido dar a su queso unas características propias, que conforman un universo quesero de gran riqueza, que es necesario conservar.

En Extremadura, la Feria de Trujillo ha servido de instrumento muy eficaz, para vertebrar el sector y proporcionar a nuestros quesos un futuro viable, que permita su conservación y disfrute. Las acciones aquí llevadas a cabo pueden servir de pauta a seguir en otros lugares, para poder superar las dificultades que se oponen al mantenimiento de las producciones de quesos autóctonos.

Desde esta perspectiva, la Feria y el Congreso del 92, pueden generar aquellas soluciones que el mundo del queso necesita para garantizar su enorme variedad y para ofrecerse en plenitud como valor cultural de primera magnitud.

I CONGRESO IBEROAMERICANO DE QUESERÍA

Acontecimiento de profunda significación con el que la Feria acentúa su vocación americana precisamente en a este año del QUINTO CENTENARIO, cuando todo aquello que relaciona Extremadura con América adquiere una especial relevancia.
A través de sus sucesivas ediciones, muchos son los logros conseguidos por la Feria en su afán de promocionar el queso de una manera integral, que abarca todos los aspectos que tienen relación con este producto, por otra parte tan genuinamente extremeño.
Hoy por hoy el queso, además de sus propiedades alimenticias y gastronómicas, de la importancia económica de su comercialización o de su capacidad de proyección de aquellas regiones y paises que lo elaboran, constituye un valor cultural muy importante, que pone en relación pueblos que atesoran diferentes modos de vida, pero que mantienen un nexo de unión bien definido por la común cultura del queso.
La secular tradición quesera de Latinoamérica tiene que ver mucho con los aportes culturales que los extremeños llevaron a aquellas tierras.
Cada comarca, cada región, ha sabido dar a su queso unas características propias, que conforman un universo quesero de gran riqueza, que es necesario conservar.
En Extremadura, la Feria de Trujillo ha servido de instrumento muy eficaz, para vertebrar el sector y proporcionar a nuestros quesos un futuro viable, que permita su conservación y disfrute. Las acciones aquí llevadas a cabo pueden servir de pauta a seguir en otros lugares, para poder superar las dificultades que se oponen al mantenimiento de las producciones de quesos autóctonos. Desde esta perspectiva, la Feria y el Congreso del 92, pueden generar aquellas soluciones que el mundo del queso necesita para garantizar su enorme variedad y par ofrecerse en plenitud como valor cultural de primera magnitud.

EL QUESO EN IBEROAMÉRICA

 

  • Antecedentes
  • Producción
  • Consumo
  • Comercio
ANTECEDENTES

Como es lógico las elaboraciones de los diferentes tipos de quesos han tenido la decisiva influencia de los países desarrollados de Hemisferio Norte. La misma es bastante variable según los países que consideremos, por ejemplo: en muchos de ellos, fundamentalmente en aquellos que se elaboran quesos frescos, hay influencia de los países de la Península Ibérica. En el caso de México, Centroamérica, Países Andinos, Paraguay, algunas zonas de Brasil, etc. En cambio, en otros, como por ejemplo en la cuenca del Río de la Plata, casos de Argentina y Uruguay, predominan los quesos originarios de Italia, Suiza y Francia (regianitto, muzarella, sbrinz y gruyere) por corrientes migratorias de esas zonas en mitad del siglo pasado y a partir de la década del 60, queso de pasta lavada de orígen danés (danbo). La evolución de las tecnologías de elaboración asi como la infraestructura de industrialización es muy diferente en los distintos países y van desde la producción individuales artesanales que aún tienen mucha importancia en algunos países hasta plantas de 150.000/200.000 lts./día con maquinaria de última generación.

PRODUCCIÓN

A pesar de que la mayoría de los países a excepción de Argentina, Costa Rica, y Uruguay, son deficitarios en lo que referente a producción de quesos se ha incrrementado en casi todos los países Iberoamericanos en los últimos años.

CONSUMO

Como ocurre en todos los países del mundo, el consumo de queso ha aumentado en casi todos ellos. En este aspecto, se destacan Argentina, con más de 8 kilos por habitante/año siguiéndole Uruguay con 1'8 kg. y Venezuela. En los demás países iberoamericanos, el consumo oscila entre uno y dos kilos por habitante/año, pero con una leve pero sostenida tendencia al aumento. El consumo en cada uno de ellos es prácticamente el indicado en el capítulo anterior, en la columna kilos habitante/año incrementandolo en un pequeño porcentaje por las importaciones de queso que realizan algunos países. En cuanto a los quesos que se producen y consumen en la zona, predominan los quesos frescos, de corto periodo de maduración. En cambio, el consumo y la producción de quesos de mediano y largo periodo de maduración, están localizados, fundamentalmente, en los países del Río de la Plata.

COMERCIO

En la actualidad sólo 2 países son exportadores netos de quesos: Argentina y Uruguay, aunque hay también otros países como Colombia, que exportan a países vecinos pero en volúmenes menores. Argentina exporta próximo a las 4.000 toneladas a los EEUU (dónde tiene asignada esa cuota), sobre todo de queso tipo duro Regianitto, y también a Brasil, aunque en volúmenes muy variables de un año a otro, de tipos de queso más frscos, como Pratto, Danbo, y Muzarella. En lo que respecta al Uruguay, sus principales mercados, por orden de importancia son Brasil, México, EEUU y en algunas épocas del año: Argentina. Los quesos que exportan al Uruguay son: a Brasil, pratto, danbo y muzarella; a EEUU, sbrinz; a México; colonia sin proceso, danbo y muzarella; a Argentina, muzarella. Las importaciones en los países iberoamericanos, no son trascendentes, ya que, en total, no superan las 40.000 toneladas al año.