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GASTRONOMÍA |
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Texto: Jose Antonio Ramos Rubio
(Cronista Oficial de Trujillo)
Foto: JESY |
La Cocina Extremeña
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No cabe duda de que en sus
raíces, Extremadura aportó a la Cocina Española mucho de su
savia y de que, como dijera la Condesa Pardo Bazán, "cada época
de la historia modifica el fogón y cada pueblo come según su
alma antes, tal vez, que con su estómago".
También Xavier Domingo ha escrito acerca de nuestra cocina: "...
todo pasa, en definitiva por los fogones, las ollas, los
pucheros, las sartenes. Y Extremadura lo sabe siempre".
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Se puede definir la cocina
extremeña diciendo de ella que posee un carácter recio y austero
y que el eje básico es el cerdo. Prestigiosos gastrónomos
aseguran que los productos por antonomasia de nuestra cocina
regional son el ajo, el laurel y el cerdo, señalando que es una
"cocina de aromas, intensa y sólida; es para las gentes del
campo, para antes o después del trabajo duro, de sol a sol."
En el Libro de la Cocina Española, Néstor Luján escribe: "La
cocina extremeña es seria, grave, austera, como conviene al
país, Sus grandes platos pastoriles, camperos, venatorios son:
la caldereta de cordero, la perdiz al modo de Alcántara con
criadillas de tierra, los chorizos, los jamones de Montánchez,
el gazpacho extremeño, la pata de cabrito al estilo de Badajoz,
el frito, los amorcillos y el tuétano de vaca, la cachuela y
finalmente el cocido."
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La cocina de Extremadura hinca
sus raíces en la tradición secular culinaria de nuestros
antepasados y no se puede negar que desde esta tierra se aportó
un enorme bagaje gastronómico -el que se había ido transmitiendo
de generación en generación y conservando en los sabios archivos
monacales- en el Encuentro con el Nuevo Mundo: "que Cortés y los
Pizarro, Orellana, Almagro y Nuñez de Balboa comieran como
extremeños explica, sin lugar a dudas, las grandezas y las
miserias de la conquista de América. De no haberse alimentado
aquellos grandes capitanes como lo hacían, con carne de cerdo,
vísceras orejas y patas de cerdo a mañana, tarde y noche,
América habría caído desde el siglo XVI en manos de los
anglosajones;... es de presumir que así haya sido, pues de otro
modo resultaría inexplicable su fortaleza para cruzar los
desiertos, las selvas y cordilleras del Continente." (J. Fuentes
Mares).
Finalmente, podríamos concluir diciendo que la gastronomía
extremeña más tradicional se caracteriza por ser una cocina
sencilla y directa del terruño, libre de artificios, exenta de
añadiduras superfluas, cuyas viandas especialmente representadas
por el cerdo, el cordero, el cabrito, el pavo, el pollo de
campo, las gallinas el conejo y la liebre como productos
básicos, se perfuman, se matizan, y se sazonan con el bien
manejado uso del ajo, la cebolla, el perejil, el laurel, el
romero, el tomate y el aceite de oliva
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Ensaladas y Verduras
Habitual es encontrar en las
cartas de menú extremeñas apetitosas ensaladas y verduras, si
bien las más típicas y tradicionales de la gastronomía
trujillana podrían ser las acelgas y los preciados productos de
la tierra, tales como los espárragos trigueros -cuya producción
es especialmente ingente en la zona-, los cardillos, y la
afamada criadilla de tierra, también llamada trufa blanca. Estos
productos constituyen un completo abanico gastronómico de guisos
por sí mismos o bien como complementos que proporcionan una gran
prestancia a una buena carne o pescado.
Entrantes
La cocina extremeña, tanto la culta como
la popular, se caracteriza por su sencillez y falta de
artificios, que se suple con la calidad de sus materias primas.
Según esto, ni los entremeses ni las ensaladas, ni las
guarniciones, tienen categoría de plato en nuestra cocina.
No ocurre así con las sopas, que gozan de justa fama, tanto en
gusto como en variedad: cabe destacar la "sopa de cocido", de la
que se dan diversas variedades con pan frito, crudo, fideos,
arroz, de picadillo, etc.
Pero no por su sencillez deja de ser imaginativa nuestra cocina.
Así las sopas de tomate las adorna con uvas, higos o aceitunas.
Extremadura, en sus rigurosos invernos, encuentra en sus sopas
calientes un entrante o preludio digno para los sustanciosos y
nutritivos segundos platos.
Sus veranos, también rigurosos, los combate con las sopas frías:
gazpachos, zorongollos, trincallas, macarracas, etc.

No se pueden olvidar las sopas de espárragos las de habas,
berros, etc. Fundamentalmente en este apartado cabe destacar el
Gazpacho Extremeño, el Ajo Blanco de poleo y las afamadas Migas
Extremeñas.
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Peces
Por ser Extremadura una región
de tierra adentro, no tuvo en el pasado una amplia tradición
culinaria de pescados de mar. Solamente las salazones -sobre
todo de bacalao- acompañaron el itinerar de nuestros
trashumantes y sirvieron de base para exquisitos platos de
vigilia en los Monasterios.
No ocurrió otro tanto con los pescados de río, que fueron
utilizados con acierto por nuestros antepasados.
La trucha de los rápidos del río Jerte, la sabrosa Tenca de las
charcas, así como las Ranas, el Barbo y toda la inmensa variedad
de los peces de los cursos tranquilos de los ríos extremeños,
ofrecen una amplia gama gastronómica que encuentra en esta
región una espectacular oferta de aplicaciones en los fogones.
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Carnes
Es indiscutible que las carnes más consumidas
en el pasado fueron las de cerdo y las de la caza de pluma y
pelo. Las recetas que nos llegan de los monasterios nos hablan
del gusto de los extremeños por la caza. El cerdo ibérico ha
sido, y aún lo es en las zonas rurales, el eje en torno al cual
gira la gastronomía de todo el año.
La Mesta nos aporta la cocina del cordero y del cabrito, con
platos tan conocidos como la chanfaina o la caldereta, gozando
de merecido prestigio las aves de corral y el pavo, compañero
del cerdo en los encinares.
En este amplio apartado, merece destacar como platos más dados
en Trujillo el Carnero Verde, la Gallina Trufada y las Perdices,
que en esta ciudad adquieren un gran abanico de guisos y
peculiaridades.
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Postres
Extremadura posee una lista inconmensurable
de postres de todo tipo, aunque predominan fundamentalmente los
dulces elaborados en casa y de los que nunca faltan, como las
perrunillas de miel, las paciencias o los huevos rellenos en
dulces, especialmente típicos de Trujillo, junto a su Crema
Tostada.
La miel en Extremadura posee múltiples
aplicaciones para obtener una enorme variedad de dulces. Los
últimos reductos judeo-moriscos y mozárabes quedaron en esta
región numerosas recetas de postres a base de miel, que se
conservan en los monasterios, y utilizando como complemento la
almendra, oriental también. s
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Vinos
Por lo que respecta a los
caldos, Trujillo siempre tuvo vinos recios, escasos en humedad,
elaborados artesanalmente y encerrados en las pitarras que buena
fama dieron, no sólo a Trujillo, sino también a Extremadura.
Son vinos fuertes, con sabor amplio, textura exquisita y subidos
de grado, con un fuerte aroma a serranía, que dan categoría y
prestanza a una buena carne.
Son preciados los vinos procedentes de toda la Comarca, si bien
la mayor producción se centra principalmente en la zona
denominada Sierra de los Lagares. Actualmente goza de prestigio
el vino elaborado en las bodegas de Las Granadas, siendo
especialmente codiciado el Cabernet Sauvignon que se elabora en
las mencionadas bodegas, por su calidad y aroma singulares.
En otros tiempos, las pitarras fueron exclusivas del ámbito
familiar, con cosechas propias, y la apertura de las pitarras
era toda una ceremonia, cuya potestad correspondía al patriarca
de la familia. |
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Quesos
No podemos olvidar en los
presentes comentarios, hacer una obligada referencia sobre los
quesos en Extremadura. Aunque en el mapa geográfico de la región
se recogen trece tipos distintos de quesos tradicionales y
artesanos extremeños, ciertamente se pueden reunir en tres tipos
de quesos fundamentales: el tipo IBORES -de cabra-, el tipo
SERENA y el del CASAR, o queso de Cáceres, ambos de oveja.
El queso de cabra, se elabora con leche cruda y con fermento
animal. Se trata de un queso de pasta no cocida, algo prensada,
extragraso, que se presenta con la corteza natural, aceitada o
pimentonada.
El queso de oveja extremeño, está considerado como uno de los
más afamados y caros del país, y esta entre los mejores de
Europa. Son peculiares por su textura y sabor. Se elaboran
también con leche cruda y se caracterizan por ser su fermento de
tipo vegetal (hierba-cuajo) lo que le proporciona un sabor único
y muy preciado. Son famosas las tortas de la Serena y del Casar.
En Trujillo se celebra anualmente la Feria Internacional del
Queso, en el mes de Mayo, que reúne en su Plaza Mayor a más de
trescientas variedades de quesos procedentes de toda la
geografía nacional y de algunos países europeos e
iberoamericanos. Son famosas sus Jornadas Gastronómicas en torno
al Queso y sus catas-concursos de quesos de oveja y cabra. Está
considerado como el Salón Monográfico más importante de cuantos
se celebran en España.
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Nueva cocina
Nuevos aires en la cocina trujillana de la mano
de jóvenes cocineros llenos de ilusión e ideas Frescas, pero con
la base de los productos de calidad de Extremadura el éxito esta
garantizado |
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