Trujillo, conocerlo es
quererlo
Datos generales
Últimos descubrimientos inéditos
Francisco Pizarro
El castillo
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Texto:
Jose Antonio Ramos Rubio
Foto: JESY |
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ATRACTIVOS TURÍSTICOS DE TRUJILLO. MONUMENTOS
HISTÓRICO-ARTÍSTICOS |
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LA IGLESIA DE SAN MARTÍN DE TOURS DE TRUJILLO |
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TRUJILLO EN TIEMPOS DE FRANCISCO DE ORELLANA |
| La
impresión que se lleva el viajero cuando se acerca a
Trujillo es la de encontrarse ante un medieval barco
varado en un cerro de canchales. La ciudad se eleva
orgullosa y vigilante sobre una sorprendente y hermosa
protuberancia granítica, sobre un insólito berrocal,
como dice la copla: "Si fueres a Trujillo, por donde
entrares, hallarás una legua de berrocales". La masa de
sus torres y sus ruinas se recorta sobre el cielo. |

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Es
Trujillo una ciudad abierta, clara, confortable,
regularmente bien urbanizada, apacible y que da una
sensación de bienestar de hidalgo campesino. Así era y
así es Trujillo: Un centro de encuentro entre razas y
culturas edificado sobre el cerro “Cabezo de Zorro” para
dominar en llano unos limites que están rayados entre el
Tajo y el Guadiana. |
| Trujillo
se ubica en lo más alto de un soberbio berrocal
granítico salpicado de encinas y carrascos; es una
hermosa ciudad medieval, referencia obligada para los
visitantes que deseen conocer la historia de esta tierra
extremeña.
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Sus
almenas, palacios, iglesias y casas solariegas han
configurado con su recuerdo la semblanza de este solar,
otrora inexpugnable; tal parece, que no sería extraño el
que la imaginación popular hubiera concebido la leyenda
de que algún cantero cinceló, por arte de alguna magia o
portento, en la propia roca del cerro el perfil de su
ciudadela. Si así fue, cumplió sobradamente con su tarea
el mítico cantero, pues Trujillo es sin duda ejemplo de
armonía y adaptación al entorno berrocaleño; piedra
labrada, sobre la propia roca. |
| En
ocasiones, cuando en lontananza se adivina, entre dos
luces, el perfil altivo de la villa medieval, el viajero
que se aproxima, sea cual fuere la rosa de los vientos,
puede llegar a pensar que el tiempo se ha parado por un
instante, y que ha sido transportado por las artes de
algún Merlin al Medievo. |

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Cuando
esto sucede no queda otro remedio que acercarse a la
ciudad y comprobar por sí mismo lo que en la lejanía se
intuía. Punto obligado es sin duda la Plaza Mayor, Plaza
de la Hispanidad por derecho propio, uno de los
conjuntos monumentales más bellos que el visitante puede
observar en la Península. Esta Plaza es una apuesta por
la diversidad, una respuesta a las distintas formas de
entender el arte, de entender a fin de cuentas la vida;
es la Plaza del mestizaje. Al viajero le basta un solo
giro para contemplar la historia y el arte de los cinco
últimos siglos. |
| Trujillo
hay que recorrerlo a pie, paso a paso, con sosiego, no
es para turistas de cámara y ventanilla de automóvil,
sino de zapato, sombrero y bastón; Trujillo necesita su
tiempo porque, una vez aquí, las horas empiezan a dejar
de tener importancia. De la Plaza a la Alcazaba árabe
hay un empinado y serpenteante trecho; la calle de los
Ballesteros, la Ronda de las Almenas, o la Cuesta de la
Sangre (en la imaginativa conciencia popular, sudor
carmesí habrá que sudar para coronarla), son paso
obligado para acceder a la ciudadela por la Puerta de
Santiago o la de San Andrés, cualquier ruta es buena,
todas rezuman un altivo pasado de historia y de arte.
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A medida
que ascendemos van cayendo los siglos, y del
esplendoroso XVI, emblemático extramuros, pasamos
lentamente al intimismo y recogimiento del siglo XIII,
sin olvidar vestigios paleocristianos del IV. Calle
Cambrones, Alhamar, Santa María, Gargüera, Palomas,
Plaza de los Moritos, la Alberca, blasones, palacios,
casas solariegas, museos, conventos,... y todo ello
aislado del resto del mundo por un recinto amurallado
que conserva orgullosamente sus lienzos, torres y
espigones; cuando se pasea por la ciudadela el viajero
tiene constancia de que ha dado un salto en el tiempo, y
sin duda agradece el que los siglos y la barbarie hayan
respetado este magnifico baluarte de la historia
extremeña. |
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Pero aun queda camino;
todavía falta un trecho para alcanzar la alcazaba árabe
del siglo X que no puede ocultar las características
propias del Califato Cordobés. Se considero en su tiempo
fortaleza inexpugnable y por ello el judío Samuel Levi,
tesorero del rey Pedro I, la escogió para guardar las
riquezas de la Corona. Desde lo más alto de la alcazaba
se otea un amplio horizonte de dehesas y un sinfín de
vetustos senderos, otroras celtas, romanos, árabes,
vestigios de antiguas rutas comerciales que entre la
Betica y la Meseta Norte tenían paso obligado por estas
tierras |
| En
Trujillo se ha escrito una parte importante de la
historia de Extremadura y de América; mas de dos
milenios de historia se contemplan desde este cerro
milenario. Ha sido solar y crisol de muchas culturas;
fue en la antigüedad lugar obligado de paso entre la
Meseta Occidental y las cuencas del Guadiana y
Guadalquivir. Los misteriosos Ligures fueron sus
moradores más antiguos, cuyo nombre conocemos, ellos nos
legaron un único recuerdo, el hidrónimo Magasca;
posteriormente sabemos de la existencia de los Cempsi,
autores de unas arcanas estelas sepulcrales; ya en la
Edad del Hierro, llegaron los vettones, pueblo de
estirpe celta que colaboró con Viriato en su lucha
contra los romanos, y de la forma en que denominaron a
este cerro, Turaca, parte el topónimo Trujillo, tras las
influencias fonéticas de romanos, Turgalium, musulmanes,
Taryala, o del Medievo, Truxiello. |

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| Sin duda
Trujillo alcanzó su máximo esplendor durante los siglos
XV y XVI; entonces se convirtió en cuna de
conquistadores y artistas; de sus nombres y azañas se ha
ocupado sobradamente la historia: Francisco Pizarro
conquistador del imperio Inca; Hernando Pizarro, su
hermano, Francisco Orellana, descubridor del Amazonas;
Diego García de Paredes el "Sansón extremeño", Cervantes
en su capitulo 32 del Quijote escribió "valentísimo
soldado... de tantas fuerzas naturales que detenía con
un solo dedo una rueda de molino en la mitad de su
furia"; su hijo, también llamado Diego García de
Paredes, fundó el Trujillo de Venezuela; Gonzalo de las
Casas, fiel capitán de Hernán Cortes en la famosa Noche
Triste de 1520; María Escobar; fray Diego de Chaves,
confesor de Felipe II; Francisco Becerra, famoso
arquitecto,.. ¡ tanta historia!. Unos ansiaban la fama
efímera de Eldorado, otros la eterna de sus obras, pero
tanto unos como otros son parte importante del
crecimiento y ornato de la ciudad tras el descubrimiento
de América. La otra parte de la historia es anónima, la
protagonizo el pueblo llano; no poseía blasones ni
linajes, "solamente" eran canteros, albañiles,
carpinteros,... pero sin duda son igualmente artífices
de la ciudad que hoy todos podemos disfrutar. Todavía en
la actualidad podemos observar artesanos de la madera;
la piedra o el hierro cuya sabiduría es herencia de la
tradición. |

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Trujillo se ha convertido
con el paso del tiempo en un centro turístico de gran
envergadura y ofrece al visitante una amplia gama de
opciones, para todos los bolsillos: Parador de Turismo,
hoteles, hospederías, mesones, fondas, pensiones, bares
de "tapeo" y restaurantes.
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Nuestra
gastronomía es fruto de la tradición, auténtico amasijo
de culturas. La herencia árabe está presente en gran
parte de nuestras recetas, las más representativas son
las dulcerías de miel, sopas de almendras, cordero asado
y salazones de pescados de río, cuya joya por estos
lares es la tenca. La otra gran herencia gastronómica es
la surgida del contacto con los serranos de la
trashumancia, principalmente la caldereta de cordero y
cabrito, el frite de rabos y las migas. Otros manjares
de interés para el visitante son los tocinillos de
cielo, yemas de Pizarro, bollos dormidos, pastas de
almendras, gazpachos de guindas y de espárragos
silvestres, "cochifrito", además de nuestros quesos de
cabra y oveja, cecinas y vinos. |
| La oferta
cultural es muy amplia; congresos, representaciones
teatrales, audiciones musicales y exposiciones
artísticas de diversa índole se ofrecen durante todo el
año en los incomparables marcos de nuestros palacios y
rincones más emblemáticos. Nuestras fiestas y ferias
gozan de gran fama y han sido catalogadas como " de
interés turístico". "El Chíviri" es sin duda la más
conocida de todas. El domingo de Pascua la Plaza Mayor
de Trujillo se llena de mujeres ataviadas " de
pastoras", con vistosos refajos, polleras, jubones,
corpiños y pañuelos de cien colores, además de aderezos
de orfebrería fruto de la más pura tradición artesanal;
los hombres se anudan un pañuelo rojo al cuello. Se
bailan y se cantan coplas tradicionales con letras que
van desde simples declaraciones amorosas, pasando por
algunas que no desentonarían en las exequias de Baco,
hasta llegar a otras de las más clara tradición
picaresca. |

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Otros festejos y ferias de
interés en Trujillo son las fiestas patronales en honor
de la Virgen de la Victoria; la Feria Nacional del Queso
en mayo, la Agroganadera en noviembre, la tradicional
feria de ganados de junio que fue inmortalizada en la
zarzuela "Luisa Fernanda" en la que se canta: "de la
Feria de Trujillo te he traído un aderezo", el mercado
franco de los jueves concedido en 1465 por Enrique IV
para honrar a la ciudad. Trujillo es sin duda una de las
ofertas turístico culturales más interesantes de
España.. |
| El
entorno natural de Trujillo y su Comarca, ha logrado
mantenerse en un estado de conservación alto, la rica y
abundante fauna y flora, sostenida por una vegetación
excepcional constituye una parte importante del
atractivo de la zona, dispone de una gran biodiversidad
faunística y floral: La ciudad se encuentra en un
batolito granítico, en el cual se caracteriza el paisaje
de “berrocales”, donde abundan, la fauna silvestre como
el lagarto ocelado, la lagartija colilarga, la lagartija
cenicienta y conejo, sirven de sustento a pequeñas
rapaces como el milano real, milano negro, cernícalo
vulgar y cernícalo primilla que conforman la mayor
colonia existentes en Europa. Otra zona de influencia
paisajística son los Llanos, grandes extensiones
cerealistas y de pastos, donde conviven en armonía
animales domésticos como ovejas, vacas y cabras con
fauna silvestre como la avutarda “reina de los Llanos”,
sisones, cigüeñas blancas y negras en las zonas más
áridas y en las zonas pantanosas garzas, garcillas,
cigüeñetas, ánade real, en aves y sapo partero y rana
meridional en anfibios además del galápago leproso. El
tercer paisaje característico de la zona de Trujillo es
la dehesa, paisaje creado por el hombre para el
aprovechamiento integral del bosque mediterráneo donde
habitan especies protegidas como aguilas reales e
imperiales, buitres negros y leonados, y rapaces de
menor tamaño como ratonero común, águila calzada, águila
culebrera, además de contar con mamíferos como tejón,
zorro, garduño, comadrejas, que se alimentan de pequeñas
aves insectívoras como herrerillo común, carbonero
común, abubilla, y un largo etcétera.
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Trujillo es la “capital
verde”, por excelencia, que aporta una infraestructura
ideal, en base a una oferta turística alternativa,
próxima a la comarca de Villuercas-Ibores y epicentro
más cercano al parque Natural de Monfragüe, por ser
ambas zonas los “pulmones verdes” de la provincia.
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