EL "JUEGO ALQUERQUE DE NUEVE"
EN TRUJILLO
JOSE ANTONIO RAMOS RUBIO
Cronista Oficial de Trujillo - Doctor en
Historia del Arte
En varios
lugares de Trujillo, así como en la Villeta de
Azuquén, a 17 kms. de Trujillo, próximo al río
Tozo, hemos descubierto varios tableros sobre
piedra del juego denominado "Alquerque de
Nueve", también llamado "Triple Recinto". En la
Villeta, concretamente, es donde más testimonios
se conservan de este grabado en piedra. La
Villeta fue una importante fortificación mu-
sulmana, conquistada por las tropas de Alfonso
VIII, siendo donada esta villa el 6 de marzo de
1195 a la Orden de San Julián del Pereiro
(posteriormente Alcántara) por los servicios que
su maestre, D. Gómez Fernández, había prestado
al rey en la memorable batalla de Alarcos, 1195.
El juego "Alquerque de Nueve" fue practicado
durante varios milenios en el Norte de Africa y
Oriente Medio, e incluso es probable que uno de
los juegos practicados por el hombre del
Neolítico, en petroglifos encontrados en los
Alpes y en Galicia, fuese el Alquerque. Durante
la Edad Media fueron los árabes los que
difundieron este juego por la Península Ibérica.
No en vano, el nombre del juego proviene del
árabe al-qariq (sitio plano), siendo mencionado
en el libro Kitab-al-Aghani y, después, en el
Libro de los Juegos de Alfonso X. En este libro
el Alquerque es comparado al Ajedrez en cuanto a
la técnica a utilizar, pero el juego es similar
al nuestro de Damas, teniendo cada jugador doce
o nueve fichas –según sea el tablero- e incluso
tres en la forma más simple, mediante las que se
tratará de saltar sobre su contrario, para irle
capturando las suyas. Son varios los
significados que podemos extraer de los tableros
de juego. Una primera interpretación nos
llevaría a considerarlos como símbolos gremiales
de los constructores medievales, como si se
tratara de una marca de cantero, estando
relacionados con el complejo simbolismo de los
gremios. Los griegos pasan por ser los míticos
inventores del Alquerque, considerando que lo
crearon para matar el aburrimiento durante el
asedio a la ciudad de Troya- Este juego era
designado "Las Mérelles", que, traducido,
significa "madre de la luz", designa también la
concha de Compostela, el emblema de los
peregrinos que se dirigen a Santiago, y también
es el símbolo esquemático de aquella pata de oca
adoptada por los constructores medievales que
recorrían el Camino de Santiago, el símbolo de
la pata se sincretizó en la vieira. Otra
interpretación nos orienta hacia un sentido
mágico. Los tableros de juego pudieran ser
talismanes mágicos que protegerían contra las
influencias maléficas defendiendo los edificios,
tal y como utilizaban los asirios los triples
recintos grabados sobre tablas. Pero ni las
consideraciones de orden histórico, ni el
posible papel de marcas de constructores, o la
faceta mágico-supersticiosa, deben hacernos
perder de vista una explicación ligada a la
naturaleza misma del objeto: los tableros de
juego pueden ser considerados como símbolos
cósmicos, instrumentos de meditación. Este
aspecto de interacción parece ser el que rige
una variante del juego, denominada en Francia "mérelle"
-derivado del nombre griego del Alquerque-,
realizado sobre un tablero de Alquerque de
Nueve. Se juega con un peón por personas y los
dados, el juego consiste en que, partiendo del
punto central y realizando un recorrido espiral,
el jugador debe llegar el primero al punto final
del recinto más exterior. Cada punto del tablero
ostenta una denominación astronómica, empezando
por el central, que corresponde al Sol y
continuando hacia el exterior por los recintos
sucesivos: Venus, Neptuno, Mercurio, Urano,
Saturno, Júpiter, Marte, Tierra, Libra, Virgo,
Leo, Piscis, Acuario, Capricornio, Sagitario,
Escorpio, Pegaso, Orión, Hércules, Cáncer,
Géminis, Tauro, Aries y Aguila. Se trata de
llegar a dominar los mundos astronómico o astral
y terrestre, partiendo llegar a dominar los
mundos astronómico o astral y terrestre,
partiendo del mundo celeste (sol). No olvidemos
que el Medievo se sustenta en el principio
constante del símbolo que une al objeto con el
significado espiritual que está en el fondo de
la materia, siendo el medio para pasar de un
plano a otro. El "Alquerque de Nueve", por
tanto, es algo más que un juego. Grabados con
esta representación, además de la Villeta de
Azuquén, los hemos localizado en el Ayuntamiento
Viejo o Casas Consistoriales, una de las piedras
que se encuentran "recogidas" en el Patio del
citado edificio. Además, existe otro grabado en
una de las escalinatas próximas a la puerta de
las Palomitas, como piedra de acarreo. Existe
otra en la sala de recepción del Hotel “Dos
Orillas” y en la muralla del Espolón.
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