ESTATUA ORANTE DE FRANCISCO
PIZARRO DE VARGAS
JOSE ANTONIO RAMOS RUBIO
Cronista Oficial de Trujillo - Doctor en
Historia del Arte
Actualmente,
lo que más llama la atención de la iglesia
conventual del Monasterio de Monjas Jerónimas de
la Villa, es la capilla funeraria que tiene en
ella una estatua de caballero en actitud orante.
Se ha sostenido durante mucho tiempo que esta
imagen pertenece al caballero don Gómez Sedeño
de Solís, del que hay una lápida sepulcral en el
suelo de la iglesia, en la que reza que falleció
en el año de 1540. Dadas las enormes
transformaciones sufridas en el convento y el
trasiego de todas sus piezas, es lógico pensar
en un posible error al estar el caballero en el
suelo en el momento de hacer el primer estudio
de templo. Creemos que se trata en realidad de
don Francisco Pizarro de Vargas y que su actual
emplazamiento es el original. La talla del
túmulo sepulcral y la del caballero se
corresponden. La escultura está pensada para una
hornacina como ahora está y no para el suelo, y
el casco, que aparece con el plumaje
deteriorado, debió estar sujeto a la lápida que
tapaba el arcón funerario sobre el que están
labradas las armas de dicho caballero, del que
se conserva en el Archivo Municipal de Trujillo
su testamento, en el Protocolo de Pedro de
Carmona, de 9 de junio del año 1569, en el que
se dice: "Por estar camino como estoy para
servir a Dios y S.M en esta guerra de Granada,
mando que si muriere o falleciere en esta ciudad
de Truxillo, que mi cuerpo sea sepultado y
enterrado en el Monasterio de Nuestra Señora
Santa María de las Beatas de esta dicha ciudad,
dentro de los muros della, y si en otra parte
muriere, sean llevados mis huesos allí, al dicho
Monasterio y puestos en el entierro que de suyo
se dirá: mando y quiero y es mi voluntad que en
el dicho Monasterio de las Beatas de Santa María
se elija y haga una sepultura con su laude y
armas y letras mías y de los dichos mis señores
padres en la parte y lugar y según como mis
testamentarios pareciere y que se de al dicho
Monasterio la limosna que se acostumbra y lo que
quisieren y bien visto les fuere a los dichos
mis testamentarios: mando que a la dicha
sepultura y entierro se lleven los huesos de los
dichos mis señores padres y ruego al cura y a
los servidores de la iglesia de Nuestra Señora
de Santa Maria la Mayor donde los dichos mis
padres están enterrados, que lo hayan por bien y
que mis testamentarios en raz6n dello hagan a la
dicha iglesia alguna limosna según y como en
aquella cantidad les paresciere". Don Francisco
Pizarro Vargas muere en el año 1569 con motivo
de heridas de guerra en Granada y se pasa al
protocolo su testamento después de acaecida
ésta. Existe otra estatua orante en Trujillo, de
la misma factura, actitud y tamaño (1,35 metros
de lato hasta la rodilla), en el cementerio de
la ciudad procedente de la iglesia de San
Francisco, y está atribuida a Hernando Pizarro,
hermano del Conquistador del Perú, que murió
nueve años después que don Francisco Pizarro de
Vargas, lo que refuerza aún más la teoría de que
no es Gómez Sedeño como se creía, ambas estatuas
dedicadas a miembros de un mismo linaje, en la
misma época y acaso hechas por el mismo cantero.
Investigaciones realizadas por Matilde Muro y
José A. Ramos Rubio |