APORTACIONES A LAS MONEDAS DE
FABRICACIÓN DEL SIGLO XVII EN LAS CECAS DE
TRUJILLO
Por Valentín Soria Sánchez
Licenciado en Filosofía y Letras.Universidad
Complutense de Madrid.
Licenciado en Derecho Canónico y Filosofía.
Universidad Comillas (Cantabria)
Cerca de la
iglesia actual de San Martín en Trujillo y
frente al Palacio de San Carlos donde residen
las Monjas Jerónimas, que es propiedad del Duque
de San Carlos, existió un edificio donde se
resellaron monedas en el siglo XVII. El doctor
en Historia del Arte por la Universidad de
Extremadura y cronista de la ciudad de Trujillo,
José Antonio Ramos Rubio ha rastreado por la
ciudad de Trujillo los emplazamientos de las dos
cecas trujillanas del siglo XVII que fueron
presentados por él en el Congreso organizado por
Euromint en Segovia en 2002. El doctor Ramos
Rubio está trabajando e investigando el tema de
las monedas para los gastos de la Guerra de
Portugal en los tiempos que ahora mencionamos.
El otro edificio de la Ceca se localiza en la
plazuela de San Miguel, junto al convento de su
mismo nombre. Analizando las actas de la
corporación de 1602 no hemos logrado ninguna
referencia de las acuñaciones y resellos de las
cecas truillanas. Pero, casualmente nos
encontramos con donativos ofrecidos al Obispo de
Mur, obispo auxiliar placentino, en el legado de
D. Fernández Serrano, en el citado Archivo
Municipal. De las marcas de ceca conocidas
existen dos asignadas a Madrid. Una como tal y
otra con las letras T.R.O. y posiblemente una J.
enlazadas en monograma que se refería a
Madrid-Retiro. Hoy es indudable que tal
monograma se atribuye, particularmente, sin
ninguna duda, a Trujillo ya que coincide con el
nombre de la ciudad y en las fechas no sólo que
reselló (en 1659) sino además aparece también en
las acuñaciones documentadas de los años 1661 a
1664. Las monedas hoy conocidas son de cuatro
maravedíes y corresponden al año 1659. Las
monedas de Trujillo de los años 1663-1664 a
molino puede decirse en líneas generales que no
son raras. En las primeras acuñaciones de molino
seguían con la marca de ensayador F. Este
ensayador debió estar poco tiempo pues solamente
se conoce su marca en rarísimas piezas de1661,
lógicamente las primeras. El ensayador que marcó
con M. lo hizo después de la F. desde 1661 a
1664. Y ello es una de las posibles causas,
aparte de otras, que llevó a situar estas piezas
en Madrid-Retiro al tomar esta marca de
ensayador M. como de ceca (Madrid). La Ceca
instalada en la plazuela de San Miguel tenía la
acuñación de “molino de sangre”. Agradezco a
José Antonio Ramos Rubio las notas que me ha
facilitado sobre la fabricación de moneda y los
resellos de moneda. Para la Casa de Moneda de
Trujillo se nombró como superintendente a Andrés
de Vallarán (del Valle de Arán), Contador de
resultas de su majestad y Superintendente de la
Real casa de moneda de la dicha ciudad de
Trujillo a quien privativamente en virtud de
Cédula Real de su majestad está cometida la
averiguación y conocimiento de todas las cosas y
casos que se ofrecieren en esta dicha Real Casa.
Dentro del personal que realizaba el trabajo
manual de resello había como mínimo dos
acuñadores que debían conocer el oficio,
semejantes a los obreros y monederos de las
antiguas casas de moneda. Estos debían residir
en el lugar donde estaba la casa de la moneda,
pero, no gozaban de ningún privilegio ya que se
les podía requerir para los ejércitos de su
Majestad. El guarda de la casa de la moneda
pensamos que es la persona que tenía a su cargo
cometidos semejantes a los de los alcaldes de
las casas de monedas de martillo. Es la única
persona que necesita título de su cargo y que
puede no ser vecino del lugar donde se crea la
casa de la moneda. En el caso de la ciudad de
Trujillo, su guarda era Pablo Ponce, vecino de
Burgos. En el siglo XVII los tesoreros de moneda
no tienen la importancia que tenían en las casas
de moneda creadas durante el siglo XV ya que
compartían sus competencias con los
superintendentes. Entre sus competencias figuran
las de recibir la moneda de vellón y las normas
para el resello. En 1582, se introdujo por
primera vez en España lo que se dio en llamar
“nuevo ingenio de los molinos” o fabricación con
molinos. En Cuba ahora se habla de ingenios de
tabacos o fábricas de tabacos. La palabra
ingeniero conviene con la palabra ingenio o
edificio donde se alojaba la maquinaria o
elementos de una fabricación. En Trujillo la
organización de las cecas funcionaban como las
fábricas de moneda de Burgos, Segovia, Sevilla,
Toledo. Se nombra en Trujillo un asentista que
tiene a su cargo la moneda de molinos, Matías
Fernández de la Serna, según figura en la
declaración jurada que dio acerca de la labor de
la casa de la Moneda: Aclara Ramos Rubio que en
1639 los galeones procedentes de América no
trajeron ni para pagar las consignaciones de los
asientos de 1640. En 1640 no llegan dineros de
las Indias a España. Los trueques de plata que
se habían ajustado al 28 por ciento excedieron
con mucho la tasa. Y más, cuando en Navidad de
1640 estaban iniciadas las revoluciones de
Portugal y de Cataluña. De nuevo se autorizó la
subida de la moneda. El aumento del vellón.
sigue anotando Ramos Rubio, perturbó de tal modo
las cosas que llegaron a hacerse trueques al
noventa por ciento. Al comenzar el año 1642 se
daba por indudable una baja del vellón. Esta
moneda era objeto de grandes depreciaciones. En
1643 cae el Conde Duque de Olivares.
Seguidamente se produce la derrota de Rocroy en
Francia. Estos dos acontecimientos en su momento
tuvieron una valoración inversa a la real. La
popularidad del Conde Duque de Olivares no
permitió dar la suficiente importancia a la
derrota de Rocroy. Hay merma del patrimonio en
Italia. Ramos Rubio aclara que en 1641 se pensó
en hacer un distintivo de la ceca de Trujillo
con dos torres del castillo trujillano del
marqués de Villenba. Prevaleció el simplificarla
imagen de la Virgen de la Victoria o de la Santa
como en los documentos aparece. En Trujillo, el
24 de marzo de 1659 hay un documento en el que
ha constancia de una limosna al Hospital de la
Caridad de moneda procedente de la Ceca de
Trujillo de “dos mil reales de bellón que balen
sesenta y ocho mil maravedíes en moneda de
cuatro maravedíes”. Se acondicionó una casa en
Trujillo para la recogida de la moneda de vellón
y luego hacer el resello. Perteneció a Cristóbal
Alarcón. Este vecino reclamó una indemnización
por costas e inconvenientes de haberse tenido
que salir de la casa. Estaba situada entre las
plazuelas del Azoguejo, del Potro y San Miguel.
Por esa zona está el Palacio de Sofraga, de la
Fundación de los Orellana Pizarro y de
Monasterio de las Dominicas de San Miguel. Esta
ceca de Trujillo debía recoger la moneda de
vellón de los lugares cercanos resellando al
doble de valor a lo que el Rey ordenase y
devolver a los interesados el dinero que
hubiesen entregado en moneda resellada más las
costas del viaje. El dinero de esta ceca de
Trujillo se canalizaba a través de la ciudad de
Badajoz. A partir de 1680 (año del auto de fe
contra judaizantes celebrado en Madrid en la
Plaza Mayor y donde fueron sentenciados
judaizantes de toda España, uno de Villanueva de
la Vera –Cáceres- y otro de Villanueva de la
Jara –Cuenca-), Carlos II acuñó a martillo en
sus cecas castellanas monedas de dos maravedises
cuando ya estaba prohibida (desde el 22 de mayo
de 1680) la circulación de las monedas citadas
de Felipe IV que habían sido anteriormente
devaluadas. Estas acuñaciones de Carlos II
tienen fechas que van desde 1680 a 1696. Ningún
documento escrito conocido aclara si Trujillo
acuñó en este reinado de Carlos II pero tenemos
el dato monetario con piezas de dos maravedíes
iguales a las de otras cecas con el monograma
citado como marca de ceca de Trujillo. Conocemos
acuñaciones con fecha de 1680, y que pertenecen
a la colección particular del Cronista D. José
Antonio Ramos Rubio. Podemos registrar las
acuñaciones de la Ceca de Trujillo: Resellos, 8
maravedíes 1641 (Felipe IV); 6 maravedíes 1642
(Felipe IV); 12 maravedíes, 1642 (Felipe IV).
Los valores habituales de los años 1641 y 1642
en 6,8 y 12 maravedíes. En colección particular
de la familia Núñez, se conocen 6 marevedíes con
fecha 1655, acuñados en la Ceca de Trujillo; 4
maravedíes de 1659 (Felipe IV). Los valores
establecidos para 1658 y 1659 eran 4 y 2
maravedíes aunque en Trujillo solamente se
conoce el reseñado. La Real Casa de la Moneda de
Trujillo se creó con el fin de sellar moneda
ajustándose a la pragmática sanción de 11 de
febrero de 1641. El 8 de junio de 1641 el
resello de la moneda de vellón en Trujillo por
su real servicio particularmente en la presente
ocasión del Socorro de los ejércitos de la
frontera de Portugal que se les manda hacer del
dinero que procede de esta Real Casa. En 1659 se
ordena al tesorero de la Ceca de Trujillo que se
entregase el dinero de la Real Hacienda para que
lo distribuyese en la provisión y gastos de
dicho ejército. Podemos citar por documentación
existente y revisada las monedas acuñadas en
Trujillo: 8 marevedíes de 1661 (Felipe IV),
ensayador F. acuñada a martillo; 16 maravedíes
de 1661 (Felipe IV), ensayado por F. acuñada a
molino. Reverso girado 180 grados; 16 maravedíes
de 1661 (Felipe IV), ensayado por M. acuñada a
molino. La leyenda del anverso girada 160
grados; 8 maravedíes de 1551 (Felipe IV),
ensayador M. Acuñada a molino; 4 maravedíes de
1664 (Felipe IV), ensayador M. Acuñada a molino.
En los años 1661 a 1664 son múltiples las
acuñaciones de Felipe IV en Trujillo en los
valores 2, 4, 8 y 16 maravedíes. En documentos
existentes en el Archivo Municipal hay
constancia de nuevas monedas: 2 maravedíes de
1680 (Carlos II), acuñada a martillo.
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