Ayuntamiento de Trujillo - España

Trujillo Ciudad
Empresa en Trujillo
Deporte en Trujillo
Turismo en Trujillo

www.trujillo.es

ARRABALES DE TRUJLLO

JOSE ANTONIO RAMOS RUBIO
Cronista Oficial de Trujillo - Doctor en Historia del Arte
 

No podemos escribir la historia de Trujillo sin mencionar a sus arrabales, que desde el siglo XVI han estado poblados por un vecindario agrícola que se asentó sobre fértiles vegas como las de Mimbreras, Papalbas o Valfermoso, aunque por su propia condición suburbial y la modestia histórica de sus moradores no alcancen sus templos una condición monumental.

Las Huertas de la Magdalena se encuentra enclavada en el valle del arroyo Mimbreras. Su arquitectura popular destaca por la sencillez constructiva, generalmente son edificaciones de dos plantas, con fachadas blanqueadas y cubiertas de teja árabe a dos aguas. La población carece de monumentos conmemorativos y edificaciones civiles de interés. El templo parroquial es una construcción moderna, realizada sobre el solar de la ermita renacentista dedicada a la Magdalena, de ahí el nombre de la población, pero su estado ruinoso determinó la obra de un templo parroquial a mediados de nuestro siglo. Está construido a base de mampostería y sillarejo; es de nave única, con arcos apuntados separando los tramos y cubierta de forjado moderno a dos vertientes. En su interior se conservan algunas piezas de platería de la primera mitad del siglo XIX, así como un Crucificado del siglo XVIII, y una Inmaculada y una Magdalena barrocas.

A dos kilómetros de Trujillo se encuentra el arrabal de Belén, nombre que fue sustituido por el Concejo de Trujillo en el año 1728 al anterior de Papalbas, al construir en el citado año el obispo de Plasencia Fray Francisco Lasso de la Vega un templo bajo la advocación de Nuestra Señora de Belén. El templo que fue elevado a parroquia en 1896 sigue el tipo de edificación sencillo de ermitas del siglo XVIII, con algunas modificaciones en años posteriores. Es de una nave de cinco tramos, cubiertos con bóveda de cañón con lunetos, igual que su presbiterio cuadrangular. A los pies se alza una españada, para la que se cedió una campana de la extinguida ermita de Nuestra Señora de la Coronada. Conserva en su interior restos de dos columnas de un retablo renacentista, decorado con guirnaldas, carátulas y atlantes, así como dos lienzos del siglo XVIII dedicados a San Pedro y a la Virgen con el Niño, y tres imágenes barrocas del Niño Jesús, San Antonio y un Crucificado. En este arrabal no hay trazado urbanístico, propiamente dicho, sino una simple acumulación de casas. Las edificaciones son modestas, de una sola planta la mayoría, con muros blanqueados y cubierta de teja curva a dos aguas. No hay edificios públicos o monumentos de interés artístico. Huertas de Animas es el mayor de los arrabales de Trujillo, cuya población se asentó en el siglo XVI en el valle de Valfermoso, conocido hoy día como Regajo, por la dedicación de sus lugareños a tareas agrícolas. En el año 1466, los frailes dominicos edificaron en este valle un Convento bajo la advocación de Santa Catalina de Siena, cuyos restos han desaparecido. En el siglo XVI fueron parroquianos de la iglesia de Santo Domingo de Trujillo, cuyas románticas ruinas se levantan en la vertiente septentrional del cerro de la villa, donde se erigió para atender a las necesidades religiosas de los vecinos del valle de Valfermoso, constituyendo una demarcación parroquial próspera hasta el siglo XVIII en que se inició su declinar. El templo fue construido en la segunda mitad del siglo XVI bajo la dirección de Alonso Becerra, interviniendo en las obras su hijo Francisco Becerra. La iglesia fue concebida con una sola nave de cinco tramos y presbiterio ochavado. La sacristía se encuentra en el muro del Evangelio. Es de planta rectangular, cubierta con bóveda de crucería y terceletes. Su portada, sobria, se enmarca con pilastras cajeadas las cuales sostienen un apuntado frontón que incluye las armas del mecenas de la obra, el obispo placentino Gutierre de Vargas Carvajal. Con motivo de la invasión francesa de 1809 padeció ataques su patrimonio arquitectónico, pero mantuvo su vida religiosa hasta el año 1842, no sirviendo de argumento para la perduración al servicio de la feligresía de Huertas de Animas pues en 1803 ya se había erigido un templo en este arrabal. La iglesia de la localidad, bajo la advocación de San José, es un modesto templo construido en el año 1803. Tiene una nave cubierta por bóveda de cañón con lunetos. En los primeros años de nuestro siglo, se amplió la cabecera y se construyó un crucero con cúpula. Sólo es digno de mención entre los bienes muebles que conserva un lienzo de la Virgen del Carmen socorriendo a las Animas, obra del siglo XIX.